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Recuerdo hace ya
bastantes años en mis primeras aventuras pescando siluros al
lanzado, como durante los meses de abril, mayo y junio, incluso
en ocasiones en marzo si te sabías mover por el embalse era
extraño el día en los que en una u otra zona no vieras
grupos de siluros acechando a las carpas, a las innumerables
carpas que se dejaban ver por todo el perímetro del embalse.
Había temporadas
en las que después de muchas salidas consecutivas lo extraño era
bajar de ocho o diez capturas diarias, también es cierto que por
aquel entonces la presión de pesca que se daba en algunas de
estas zonas era mínima si la comparamos con lo que es ahora,
tanto desde la orilla, como desde embarcación. Por aquel
entonces éramos “cuatro” las barcas que navegábamos y pescábamos
algunas zonas del embalse entre Escatrón y Chiprana.
En los últimos
años la población de carpas en estos embalses se ha visto
disminuida de una forma considerable, sobre todo las de
pequeño-mediano tamaño o lo que es lo mismo, las “comestibles”.
No es demasiado
descabellado pensar que algunos factores han influido en esta
dificultad para pescar siluros al lance, factores que han
variado o al menos han podido variar el comportamiennto de estos
peces en estos embalses.
Carpas y siluros…
Esa extraña pareja
Recuerdo no hace
demasiados años que, desde abril hasta bien adentrado junio, no
faltaban las zonas que visitabas y siempre encontrabas carpas
frezando durante estos meses o incluso algunas veces simplemente
deambulando por esas zonas.
Pellets, comida
caída del cielo
El caso es que
esta efectividad de los pellets ha hecho que muchos aficionados
conocedores de ello se hayan vuelto asiduos practicantes de esta
pesca y que muchas zonas de estos embalses sean cebadas
diariamente con kilos y kilos de estos cebos.
Excesiva presión
de pesca
El número de
embarcaciones que pescan y navegan esta zona se ha incrementado
de una forma alarmante, todo el mundo quiere probar las
sensaciones que produce la pelea de un pez de más de dos metros
al lanzado…
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