Introducción
Descripción
Distribución y Hábitat
Régimen Alimentario
Reproducción
.
Materiales
Técnicas
Lugares de Pesca
 
Artículos
Publicaciones
Galería de Fotos
Foro
Chat
Videos
Enlaces
 
Contratar Guía
Contactar
 

Enlaces Patrocinados

 

 

 
Pagina nueva 1



 

Depredadores: Pescando Siluros

..... al límite  

FederPesca nº 131. Septiembre 2007

Por Alberto Millán

   
   

PESCANDO SILUROS EN CONDICIONES EXTREMAS 

Si ya de por sí, la pesca de estos “gigantes” resulta de por sí extrema, si a eso le unimos el hacerlo con equipos ligeros de spining o casting y en condiciones muy complicadas de fuertes corrientes, presencia de obstáculos o ambas al mismo tiempo, ya casi se convierte en épica.

La experiencia y sobre todo los datos me dicen que en estas situaciones extremas por muy fino que se pretenda pescar, conviene modificar en parte el material a emplear y es que de los últimos 10 siluros que han conseguido partir mi línea, 8 de ellos han sido en ese tipo de situaciones de corriente y obstáculos.

En aguas embalsadas sin obstáculos un siluro una vez se siente clavado, por norma  buscará aguas profundas (aunque hay excepciones) comportándose como un “tractor” sin largas y alocadas carreras (salvo cuando lo clavamos muy adentrado en aguas someras), pero con una potencia brutal, a su aire, dando al pescador en todo momento la sensación de que realmente hay algo muy grande clavado al otro extremo de la línea, que sólo podremos lograr ver cuando el quiera, cuando se fatigue, cuando muestre síntomas de debilidad y que a la mínima que hagamos un poco “el bestia” la cadena va a romperse por algún lado.

Pero en ocasiones esta situación de que a pesar de saber que no podemos permitirnos el menor error, tenemos la situación más o menos controlada no se da y surgen imprevistos y éstos es mucho más fácil que surjan en aguas difíciles, con fuerte corriente, con presencia de obstáculos, islas, árboles varados, etc..., o ambas al mismo tiempo, donde en uno u otro momento del combate es muy probable que tengamos problemas y haya que forzar la situación más de la cuenta.

Corriente extrema

Aunque viendo su tamaño no lo diría nadie, hay que verlo para creerlo, lo cierto es que estos peces están perfectamente adaptados para desenvolverse y cazar en fuertes corrientes.

Resulta sorprendente ver algunos lugares donde parece imposible que pueda emboscarse uno de estos “monstruos”, en lo más fuerte de la corriente y en apenas 1m de agua, pero lo más sorprendente de todo es la rapidez que poseen para atrapar un señuelo en estas condiciones, donde apenas puede durar 2-3 segundos en su campo de acción, antes de que sea bajado corriente abajo, quien los haya pescado en este tipo de situación sabe perfectamente de lo que hablo.

Y si ya resulta complicado el desenvolverse, mantenerse a duras penas, manejar una embarcación y pescar al mismo tiempo en estas condiciones, cuando un pez de decenas de kilos se haya tirando del otro extremo de la caña, la cosa se complica sobremanera.

En estas condiciones pueden ocurrir dos cosas o bien que “el bicho” se descuelgue aguas abajo a toda velocidad, ayudado por la fuerza de la corriente, ésta reacción suele ser la más normal y lógica o bien en el caso contrario que éste huya aguas arriba robándonos línea a toda velocidad, en este caso es la embarcación la que deriva aguas abajo debido a la corriente, aunque intentemos amortiguar ese tiro de agua con la ayuda del eléctrico, son dos fuerzas en dirección opuesta, en estos casos el riesgo de rotura es extremo a parte de por la situación que se crea en sí, porque la regla no suele fallar y es que cuando un siluro empieza remontar contra corriente una vez se siente clavado es porque va sobrado y es un auténtico “miura”.

Aguas con obstáculos

Aunque estos peces basan su defensa mucho más en su fuerza que en su inteligencia, pocos peces tan “inocentes” en ese aspecto como el siluro y por norma general no va a buscar desesperadamente un obstáculo que haya por las inmediaciones, tampoco va a esquivarlo si se lo encuentra en su camino, sería ya el colmo!!!

Por lo que si pescamos en aguas con presencia de árboles, islas u otro tipo de obstáculos es muy probable que se de una situación que haya que forzarlo más de la cuenta, con el riesgo de rotura que esto supone.

No supone ningún riesgo la presencia de hierbas, algas, incluso pequeño arbustos, ya que la extrema tensión del trenzado actúa como una especie de guadaña, cortando todo lo que encuentra a su paso.

Hay lugares que en determinados momentos son potencialmente buenos para pescar siluros al lanzado en el que por las inmediaciones se dan estos árboles sumergidos, se debe normalmente a una mera coincidencia, no es como otras especies tan querenciosas a este tipo de cobertura, puede deberse a la presencia de alimento, a que haya en las inmediaciones un escalón o a cualquier otra circunstancia, pero no suele ser por el hecho de los árboles en sí.

Cuando pescamos un lugar que coincide con estas características, si pescamos lo más enmarañado lo tenemos complicado, lo más probable es que tarde o temprano tope con uno de esos árboles, pero si pescamos desde la parte digamos limpia hacia los obstáculos, en las inmediaciones, entre los huecos, en caso de picada tenemos muchas posibilidades de llevarla a buen puerto si actuamos rápidamente, cuando un siluro atrapa un artificial entre sus mandíbulas y clavamos hay unos segundos de desconcierto en los que el pez no sabe realmente lo que está ocurriendo, que casi no tira, deambula por allí sin saber que es exactamente lo que le pasa, esos primeros segundos son vitales para “darle tralla” e intentar sacarlo de la zona peligrosa lo más rápidamente posible con la ayuda del eléctrico, como no aprovechemos esos segundos y le demos tiempo a reaccionar y le de por enfilar la zona de árboles, casi con toda seguridad podemos darlo por perdido.

En este tipo de situaciones extremas conviene sobredimensionar el equipo por uno más potente si no queremos ver como al más mínimo imprevisto alguna parte del equipo ceda.

Cañas

Es conveniente una caña de mayor potencia e incluso longitud de las empleadas regularmente, en contra de los 2,10m una caña de 2,40m sería más apropiada para este tipo de situaciones, con el fin de tener más controlada a “la fiera” ya que vamos a someterla a una tensión brutal, así por encima y haciendo un poco de memoria, de las últimas 5 roturas de cañas combatiendo siluros, una mía y el resto de amigos y conocidos que han coincidido pescando conmigo, se da la casualidad de que todas han sido en el mismo lugar, en el que a parte de luchar contra la bestia, has de hacerlo contra la fortísima corriente y los abundantes obstáculos que se dan en esa zona. 

Carretes 

Aunque no soy partidario de pescar al lanzado desde embarcación con carretes de un tamaño superior al 4000, en este tipo de condiciones no está de más optar por tamaños más grandes 5000 o 6000, a parte de por que vamos a ganar en robustez del carrete en sí, por la capacidad de línea, más aún cuando vamos a aumentar el diámetro del trenzado hasta un 0,45mm o incluso un 0,50mm. 

Otras pequeñas ayudas 

Arnés de combate

 Nunca antes hasta este pasado mes de Mayo del 2007, había utilizado este artilugio, ni maldita la falta que me hacía, pensaba yo!!!

Ese 4 de Mayo del 2007 clavé el que hasta la fecha es el siluro que me ha deparado el más agónico, tortuoso e interminable combate hasta la fecha, aún habiendo pescado siluros mayores, éste era realmente incombustible, gordo, ancho, proporcionado, incansable, para mi que iba “dopado”!!!,  ese día me acompañaba un pescador francés que llevaba uno de esos arneses, que dicho sea de paso ya había utilizado ese mismo día, después de 25 tortuosos minutos y aunque le había dicho que no me lo pondría ya varias veces, al final decidí ponérmelo, ya no sabía donde apoyar el talón de la caña, ni con que mano cogerla, literalmente esa “bestia” me estaba “reventando”.

10 minutos después y sufriendo menos con este artilugio que pareció caído del cielo, por fin pudimos verle la cara a esa inmensa masa de carne y baba de 2,21m, dándome cuenta de la utilidad del aparatejo en sí y lo útil que puede llegar a ser en condiciones de pesca extrema, acordándome de lo bien que hubiese venido muchos pasados días de esos “repletos de baba”. 

Motor eléctrico

Por norma general para una pequeña embarcación neumática o de aluminio de hasta 4m de eslora, resulta suficiente con un motor de 30lbs de empuje, esto es así en condiciones normales, aguas embalsadas, viento moderado, etc...

Para pescar y combatir estas moles en situaciones de fuerte corriente es importante contar con un eléctrico que vaya sobrado de potencia, al margen de la pesca en sí, que también  y de no ser un juguete en manos de la corriente, cuando peleamos un siluro de gran tamaño y nos encontramos que éste va hacia algún obstáculo, con un eléctrico que vaya sobrado podemos al menos tratar de dominarlo, de frenarlo, de obligarlo a que se de la vuelta, si por el contrario contamos con un eléctrico que vaya más justo de potencia en estas condiciones extremas tirará de la embarcación hasta meterse en el obstáculo, sin ningún tipo de miramientos. 

Anclaje en la corriente 

A veces, aunque se busquen los pequeños descansos entre dos aguas o el abrigo que nos ofrece la parte de debajo de una pequeña punta, un árbol semisumergido o una pequeña isla, no es suficiente con la ayuda del motor eléctrico para mantenerse en plena corriente, por muy potente que éste sea.

Para no movernos del sitio tenemos varias opciones, si contamos con un árbol o rama en las inmediaciones podemos atarnos o sujetarnos con la ayuda de una pinza o mordaza de sujeción, sino es así podemos intentar anclarnos, por norma general estas fuertes corrientes son zonas de escasa profundidad, en los que no se precisan metros y metros de cuerda.

A veces la corriente puede llegar a ser tan fuerte que ni ese peso o ancla sea suficiente para mantenerse y derivemos poco a poco aguas abajo, un pequeño truco consiste en sustituir esa cuerda por una de esas gomas elásticas que suelen poner para tensar los toldos de los camiones, la de mayor diámetro que encontremos, con ella y gracias a esa elasticidad que nos proporciona, amortiguaremos en gran medida el tiro de la corriente, siendo mucho más fácil que nos mantengamos en el sitio.

Ni que decir tiene que en esas condiciones cuando clavamos “un bigotes” y éste enfila aguas abajo, debemos desanclarnos a toda velocidad y dejarse llevar aguas abajo tras el, hasta cansarlo, pero siempre teniéndolo controlado, sin dejar que nos gane metros y metros de línea. 

Si estos pequeños consejos o ayudas os sirven para que una de estas moles no os deje con cara de circunstancias, después de romper la línea, habrá merecido la pena, hasta la próxima, BUENA BABA.

 
 
 

Pesca Al Límite
La Web Personal de Alberto Millán

En Internet: www.albertomillan.com   E-mail: info@albertomillan.com


Sitio Optimizado para MS Internet Explorer 6.x - Resolución 800 x 600