|
 |
PESCANDO
SILUROS EN CONDICIONES EXTREMAS
Si ya de por sí,
la pesca de estos “gigantes” resulta de por sí extrema, si a eso
le unimos el hacerlo con equipos ligeros de spining o casting y
en condiciones muy complicadas de fuertes corrientes, presencia
de obstáculos o ambas al mismo tiempo, ya casi se convierte en
épica.
La experiencia y
sobre todo los datos me dicen que en estas situaciones extremas
por muy fino que se pretenda pescar, conviene modificar en parte
el material a emplear y es que de los últimos 10 siluros que han
conseguido partir mi línea, 8 de ellos han sido en ese tipo de
situaciones de corriente y obstáculos.
En aguas
embalsadas sin obstáculos un siluro una vez se siente clavado,
por norma buscará aguas profundas (aunque hay excepciones)
comportándose como un “tractor” sin largas y alocadas carreras
(salvo cuando lo clavamos muy adentrado en aguas someras), pero
con una potencia brutal, a su aire, dando al pescador en todo
momento la sensación de que realmente hay algo muy grande
clavado al otro extremo de la línea, que sólo podremos lograr
ver cuando el quiera, cuando se fatigue, cuando muestre síntomas
de debilidad y que a la mínima que hagamos un poco “el bestia”
la cadena va a romperse por algún lado.
Pero en ocasiones
esta situación de que a pesar de saber que no podemos
permitirnos el menor error, tenemos la situación más o menos
controlada no se da y surgen imprevistos y éstos es mucho más
fácil que surjan en aguas difíciles, con fuerte corriente, con
presencia de obstáculos, islas, árboles varados, etc..., o ambas
al mismo tiempo, donde en uno u otro momento del combate es muy
probable que tengamos problemas y haya que forzar la situación
más de la cuenta.
Corriente extrema
Aunque viendo su
tamaño no lo diría nadie, hay que verlo para creerlo, lo cierto
es que estos peces están perfectamente adaptados para
desenvolverse y cazar en fuertes corrientes.
Resulta
sorprendente ver algunos lugares donde parece imposible que
pueda emboscarse uno de estos “monstruos”, en lo más fuerte de
la corriente y en apenas 1m de agua, pero lo más sorprendente de
todo es la rapidez que poseen para atrapar un señuelo en estas
condiciones, donde apenas puede durar 2-3 segundos en su campo
de acción, antes de que sea bajado corriente abajo, quien los
haya pescado en este tipo de situación sabe perfectamente de lo
que hablo.
Y si ya resulta
complicado el desenvolverse, mantenerse a duras penas, manejar
una embarcación y pescar al mismo tiempo en estas condiciones,
cuando un pez de decenas de kilos se haya tirando del otro
extremo de la caña, la cosa se complica sobremanera.
En estas
condiciones pueden ocurrir dos cosas o bien que “el bicho” se
descuelgue aguas abajo a toda velocidad, ayudado por la fuerza
de la corriente, ésta reacción suele ser la más normal y lógica
o bien en el caso contrario que éste huya aguas arriba
robándonos línea a toda velocidad, en este caso es la
embarcación la que deriva aguas abajo debido a la corriente,
aunque intentemos amortiguar ese tiro de agua con la ayuda del
eléctrico, son dos fuerzas en dirección opuesta, en estos casos
el riesgo de rotura es extremo a parte de por la situación que
se crea en sí, porque la regla no suele fallar y es que cuando
un siluro empieza remontar contra corriente una vez se siente
clavado es porque va sobrado y es un auténtico “miura”.
Aguas con
obstáculos
Aunque estos peces
basan su defensa mucho más en su fuerza que en su inteligencia,
pocos peces tan “inocentes” en ese aspecto como el siluro y por
norma general no va a buscar desesperadamente un obstáculo que
haya por las inmediaciones, tampoco va a esquivarlo si se lo
encuentra en su camino, sería ya el colmo!!!
Por lo que si
pescamos en aguas con presencia de árboles, islas u otro tipo de
obstáculos es muy probable que se de una situación que haya que
forzarlo más de la cuenta, con el riesgo de rotura que esto
supone.
No supone ningún
riesgo la presencia de hierbas, algas, incluso pequeño arbustos,
ya que la extrema tensión del trenzado actúa como una especie de
guadaña, cortando todo lo que encuentra a su paso.
Hay lugares que en
determinados momentos son potencialmente buenos para pescar
siluros al lanzado en el que por las inmediaciones se dan estos
árboles sumergidos, se debe normalmente a una mera coincidencia,
no es como otras especies tan querenciosas a este tipo de
cobertura, puede deberse a la presencia de alimento, a que haya
en las inmediaciones un escalón o a cualquier otra
circunstancia, pero no suele ser por el hecho de los árboles en
sí.
Cuando pescamos un
lugar que coincide con estas características, si pescamos lo más
enmarañado lo tenemos complicado, lo más probable es que tarde o
temprano tope con uno de esos árboles, pero si pescamos desde la
parte digamos limpia hacia los obstáculos, en las inmediaciones,
entre los huecos, en caso de picada tenemos muchas posibilidades
de llevarla a buen puerto si actuamos rápidamente, cuando un
siluro atrapa un artificial entre sus mandíbulas y clavamos hay
unos segundos de desconcierto en los que el pez no sabe
realmente lo que está ocurriendo, que casi no tira, deambula por
allí sin saber que es exactamente lo que le pasa, esos primeros
segundos son vitales para “darle tralla” e intentar sacarlo de
la zona peligrosa lo más rápidamente posible con la ayuda del
eléctrico, como no aprovechemos esos segundos y le demos tiempo
a reaccionar y le de por enfilar la zona de árboles, casi con
toda seguridad podemos darlo por perdido.
En este tipo de
situaciones extremas conviene sobredimensionar el equipo por uno
más potente si no queremos ver como al más mínimo imprevisto
alguna parte del equipo ceda.
Cañas
Es conveniente una
caña de mayor potencia e incluso longitud de las empleadas
regularmente, en contra de los 2,10m una caña de 2,40m sería más
apropiada para este tipo de situaciones, con el fin de tener más
controlada a “la fiera” ya que vamos a someterla a una tensión
brutal, así por encima y haciendo un poco de memoria, de las
últimas 5 roturas de cañas combatiendo siluros, una mía y el
resto de amigos y conocidos que han coincidido pescando conmigo,
se da la casualidad de que todas han sido en el mismo lugar, en
el que a parte de luchar contra la bestia, has de hacerlo contra
la fortísima corriente y los abundantes obstáculos que se dan en
esa zona.
Carretes
Aunque no soy
partidario de pescar al lanzado desde embarcación con carretes
de un tamaño superior al 4000, en este tipo de condiciones no
está de más optar por tamaños más grandes 5000 o 6000, a parte
de por que vamos a ganar en robustez del carrete en sí, por la
capacidad de línea, más aún cuando vamos a aumentar el diámetro
del trenzado hasta un 0,45mm o incluso un 0,50mm.
Otras pequeñas
ayudas
Arnés de combate
Nunca antes hasta
este pasado mes de Mayo del 2007, había utilizado este
artilugio, ni maldita la falta que me hacía, pensaba yo!!!
Ese 4 de Mayo del
2007 clavé el que hasta la fecha es el siluro que me ha deparado
el más agónico, tortuoso e interminable combate hasta la fecha,
aún habiendo pescado siluros mayores, éste era realmente
incombustible, gordo, ancho, proporcionado, incansable, para mi
que iba “dopado”!!!, ese día me acompañaba un pescador francés
que llevaba uno de esos arneses, que dicho sea de paso ya había
utilizado ese mismo día, después de 25 tortuosos minutos y
aunque le había dicho que no me lo pondría ya varias veces, al
final decidí ponérmelo, ya no sabía donde apoyar el talón de la
caña, ni con que mano cogerla, literalmente esa “bestia” me
estaba “reventando”.
10 minutos después
y sufriendo menos con este artilugio que pareció caído del
cielo, por fin pudimos verle la cara a esa inmensa masa de carne
y baba de 2,21m, dándome cuenta de la utilidad del aparatejo en
sí y lo útil que puede llegar a ser en condiciones de pesca
extrema, acordándome de lo bien que hubiese venido muchos
pasados días de esos “repletos de baba”.
Motor eléctrico
Por norma general
para una pequeña embarcación neumática o de aluminio de hasta 4m
de eslora, resulta suficiente con un motor de 30lbs de empuje,
esto es así en condiciones normales, aguas embalsadas, viento
moderado, etc...
Para pescar y
combatir estas moles en situaciones de fuerte corriente es
importante contar con un eléctrico que vaya sobrado de potencia,
al margen de la pesca en sí, que también y de no ser un
juguete en manos de la corriente, cuando peleamos un siluro de
gran tamaño y nos encontramos que éste va hacia algún obstáculo,
con un eléctrico que vaya sobrado podemos al menos tratar de
dominarlo, de frenarlo, de obligarlo a que se de la vuelta, si
por el contrario contamos con un eléctrico que vaya más justo de
potencia en estas condiciones extremas tirará de la embarcación
hasta meterse en el obstáculo, sin ningún tipo de miramientos.
Anclaje en la
corriente
A veces, aunque se
busquen los pequeños descansos entre dos aguas o el abrigo que
nos ofrece la parte de debajo de una pequeña punta, un árbol
semisumergido o una pequeña isla, no es suficiente con la ayuda
del motor eléctrico para mantenerse en plena corriente, por muy
potente que éste sea.
Para no movernos
del sitio tenemos varias opciones, si contamos con un árbol o
rama en las inmediaciones podemos atarnos o sujetarnos con la
ayuda de una pinza o mordaza de sujeción, sino es así podemos
intentar anclarnos, por norma general estas fuertes corrientes
son zonas de escasa profundidad, en los que no se precisan
metros y metros de cuerda.
A veces la
corriente puede llegar a ser tan fuerte que ni ese peso o ancla
sea suficiente para mantenerse y derivemos poco a poco aguas
abajo, un pequeño truco consiste en sustituir esa cuerda por una
de esas gomas elásticas que suelen poner para tensar los toldos
de los camiones, la de mayor diámetro que encontremos, con ella
y gracias a esa elasticidad que nos proporciona, amortiguaremos
en gran medida el tiro de la corriente, siendo mucho más fácil
que nos mantengamos en el sitio.
Ni que decir tiene
que en esas condiciones cuando clavamos “un bigotes” y éste
enfila aguas abajo, debemos desanclarnos a toda velocidad y
dejarse llevar aguas abajo tras el, hasta cansarlo, pero siempre
teniéndolo controlado, sin dejar que nos gane metros y metros de
línea.
Si estos pequeños
consejos o ayudas os sirven para que una de estas moles no os
deje con cara de circunstancias, después de romper la línea,
habrá merecido la pena, hasta la próxima, BUENA BABA.
|