|
 |
Soy de los
que opinan que, en la pesca del siluro al lanzado, un grandísimo
porcentaje del éxito o fracaso radica en la confianza que cada
uno tiene en lo que está haciendo, en su forma de pescar, en
dónde y cómo está pescando.
Por supuesto
todo esto basándose en experiencias anteriores, y sobre todo en
resultados. Cuando un determinado señuelo, en ciertos momentos y
con algunas especies, funciona una y otra vez, está demostrado
que es por algo y quizás por esa razón a veces nos cuesta
innovar y probar otros diferentes. Reconozco que soy el primero
que cuando confío en un determinado señuelo es difícil hacerme
cambiar de opinión y experimentar el comportamiento de otros
que, en ocasiones y basándose en la lógica de cómo caza el
siluro, también podrían resultar efectivos.
RECORDANDO
VIEJOS TIEMPOS.
Si hace una
docena de años alguien me hubiera hablado de la posibilidad de
pescar siluros con señuelos de superficie “pura” (“hélices”,
poppers, o “paseantes”) probablemente le hubiese dicho que
estaba loco, o que esa pesca sólo cabía en los sueños y en la
imaginación de cada uno. Demasiada ficción, demasiado bonito
para ser verdad. Pero ya se sabe que a veces la realidad supera
la ficción y en este caso, es así. En determinados momentos,
esta pesca es perfectamente posible, lo cual no quiere decir que
resulte sencilla, ni mucho menos. La primera vez que pude
comprobar que era perfectamente posible pescar siluros con
señuelos de superficie se remontará a hace ocho años..., en un
día “de esos” en los que los siluros están muy por la labor y
teníamos varias zonas localizadas con un gran número de ellos.
Ese loco día, por dos veces, un pequeño crankbait que se acababa
de posar en la superficie y reposaba inmóvil, antes de comenzar
la recogida, saltó literalmente por los aires, yendo a aterrizar
(o mejor dicho amerizar) unos metros más allá. Era como si el
agua explotase, al mismo tiempo que se veía una enorme boca que
intentaba atraparlo. Ambas picadas fueron falladas, pero ese día
me abrió los ojos hacia nuevos horizontes..., ¿por qué no
pescarlos en superficie?
¿POR QUÉ
RESULTA TAN COMPLICADO?.
Para mí sería
muy sencillo hablar de un señuelo o técnica milagrosa y afirmar
que pescando en superficie, aparte de la espectacularidad que
ello conlleva, vamos a hartarnos de sacar siluros y vamos a
hacer “la pescata” de nuestra vida y que cada pocos lances vamos
a ver un estallido brutal que hace saltar el agua por los aires.
Pero si dijese esto faltaría a la verdad y las cosas no siempre
resultan tan fáciles como parecen. Aún pescando a pez visto, o
quizás debería decir “cazar”..., resulta sumamente complicado
hacerlos, ya no subir arriba, puesto que en medio metro de agua
la diferencia entre “arriba” y “abajo” prácticamente no existe,
sino hacerles abrir esa bocaza para aplastar nuestro señuelo.
Por la razón que sea, un señuelo que deambula a escasos
centímetros por debajo de la superficie es mucho más fácil que
sea atacado que si va en superficie. En muchas ocasiones he
visto cómo se revolvían para encararlo, siguiéndolo casi con los
bigotes fuera del agua, justo por debajo del señuelo, pero sin
llegar a atacarlo.
|