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Con la
llegada del Otoño, son ya menos las horas de sol, las noches
comienzan a ser cortas y frescas y la temperatura del agua
desciende notablemente, la actividad de los pequeños ciprínidos
disminuye y con ello la época de bonanza alimenticia para muchos
de los depredadores también. Desde hace muchos años, la llegada
del otoño, ha venido significando el comienzo de un excelente
periodo, por no decir el mejor para la pesca del esócido. En
esta época los lucios permanecen mucho más tiempo activos que en
los meses anteriores, en los que localizar el sustento diario
era tarea fácil. Pescadores habituales de trucha, bass, incluso
de ciprínidos acuden a algún embalse a su cita otoñal con el
esócido.
¿Son
compatibles?
No hace
falta haber estudiado biología para adivinar una clara
respuesta, basta con observar algunos de los embalses en los que
ambas especies conviven para sacar claras conclusiones, vistas
simplemente desde la más pura lógica y evidencia. Si analizamos
las características de cada especie, aunque hay importantes
diferencias en cuanto a familia, técnica de caza, etc... lo
cierto es que en algunos de los aspectos más fundamentales como
son el tipo de alimentación y la ubicación en muchas épocas del
año, coinciden plenamente y se quiera o no, compiten de una
forma directa. Por ello, la presencia de ambas especies en un
mismo lugar, repercute y mucho sobre la otra. Basta con volver
atrás la vista y ver antiguos “santuarios” del esócido de la
cuenca del Tajo, como Entrepeñas o Buendía, incluso uno más
desconocido, pero muy evidente y claro, cercano a donde resido,
como La Sotonera en la provincia de Huesca, para ver claramente
que cuando ambas especies conviven juntas, el esócido sale mucho
peor parado.
Peces
distintos, distintos alicientes
Son
muchos los pescadores que ven a la lucioperca como un pez que
deportivamente deja mucho que desear, nada que ver con el lucio
y en gran parte estoy de acuerdo con esta afirmación. Si me
preguntasen personalmente por cual de las dos es más deportiva,
la respuesta sin duda estaría muy clara y es que desde niño el
lucio ha sido un pez por el que he sentido pasión y gran parte
de lo que he aprendido en esto de la pesca, se lo debo a este
pez. Pero también está claro que la lucioperca también cuenta
con sus alicientes. Ambas especies a la hora de pescarlas son
completamente dispares, cada una tiene sus pros y sus contras y
las dificultades y alicientes que el pescador encuentra en cada
una son distintas.
Juntos, pero
no revueltos
Pescando
con un determinado señuelo en aguas donde ambas especies
convivan, pongamos el caso de un vinilo tipo ”pikie” montado
sobre una montura jig, podemos pescar un lucio o una lucioperca
indistintamente. |