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Los que
frecuentamos a menudo los embalses de Mequinenza y Ribarroja
estamos acostumbrados a ver auténticos “campamentos de
pescadores” de numerosas nacionalidades con un sinfín de boyas,
pescando con equipos extra-fuertes capaces de todo.
Si lo
pensamos fríamente en cierto modo es comprensible, ya que
después de hacer cientos, incluso miles de kilómetros para
pescar en las aguas del Ebro, al fin y al cabo lo que buscan
estos pescadores es asegurar la captura (y la foto, claro). Pero
la pregunta sería ¿realmente hacen falta esos equipos para sacar
un siluro por encima de los dos metros?, sin duda la respuesta
es “no”.
DOS
CONCEPTOS DE PESCA.
Al fin y al
cabo se trata de pescar y de disfrutar al máximo de la pesca, de
que exista un mínimo de igualdad en la pelea, de tener las
máximas sensaciones..., y eso no quiere decir que por pescar con
equipos ligeros tengamos que perder peces. Sabiendo hacer bien
las cosas, está comprobado que se pueden sacar auténticos
mastodontes que superan con creces los dos metros y que duplican
el peso de la resistencia del trenzado, con equipos más o menos
ligeros de spinning o casting. Por otra parte, la pesca del
siluro al lanzado es bastante más deportiva y compleja que la
pesca estática a cebo, ya que se trata de buscar al pez y no de
esperar. Es el pescador el que tiene que encontrar los siluros
en sus áreas de caza, y no simplemente limitarse a que un siluro
pase por alguna de sus boyas y simplemente se coma el cebo.Bien,
a partir de aquí intentaremos explicar cómo debe de ser el
equipo para practicar esta pesca, haciendo algunas distinciones
entre pescar desde la orilla o hacerlo desde una pequeña
embarcación, pues variará en mayor o menor medida, así como
algunos de los señuelos que mejores resultados dan en este tipo
de pesca.
LAS CAÑAS,
ANTE TODO RESISTENCIA.
En otros países
europeos donde el siluro cuenta con más años de presencia que en
España, no existe una gran tradición de tentar a esta especie al
lanzado. Esto en gran parte es debido a que muchos tramos de
esos ríos están canalizados, por lo que no hay vegetación, ni
zonas de escasa profundidad donde desoven o deambulen las
carpas. Por esta razón los siluros suelen ubicarse bastante
profundos, donde difícilmente son vulnerables al lanzado, siendo
ésta una modalidad que no suele practicarse. Quizás por eso,
originariamente, las cañas que se empleaban para pescar siluros
al lanzado variaban poco de las empleadas para pescar a cebo, y
no son cañas muy específicas para este tipo de pesca, o al menos
yo no las veo demasiado apropiadas. Personalmente me he negado
en rotundo a utilizar esos equipos, ni la acción, ni el peso, ni
la longitud resultan adecuadas, y sería casi imposible afrontar
una jornada de siluros con estos pesados equipos puesto que
acabaríamos agotados. No es lo mismo lanzar cuatro veces casi
por aburrimiento y pasar el tiempo mientras esperas la picada en
una de tus cañas de cebo, que afrontar una larga jornada de
siluros al lanzado, con el número de lances que ello conlleva.
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