|
 |
Recuerdo
aquellos primeros artículos que pude leer en revistas
especializadas acerca del siluro. En ellos se trataba sobre
muchos aspectos acerca de este pez, costumbres, hábitos,
sistemas de pesca, etcétera...
Muchas de
las cosas que se decían por aquel entonces hoy sabemos que en
nada se asemejan a la realidad, al menos en el Ebro. Los tiempos
han cambiado y de lo que se escribía en estos primeros años a lo
que se escribe ahora la diferencia es más que notable. En
aquellos tiempos pescar siluros con artificiales era casi una
utopía, sólo para locos fanáticos que no tenían nada que hacer
en cuanto a cantidad-calidad en comparación al que lo hacía con
potentes equipos, en una pesca estática con pez vivo..., pero el
tiempo se ha encargado de demostrar que esto de ningún modo es
así. En estos últimos años, ha habido un “boom” bastante
importante de pescadores nacionales que se acercan al Ebro en
busca de alguno de estos “colosos”. Esto es debido en parte a
diversos artículos en revistas, los cuales se asemejan mucho más
a la realidad, y en parte también a pescadores que ya cuentan
con gratas experiencias vividas “al lanzado”y que van corriendo
de boca en boca. Afortunadamente, cada vez son más los que van
conociendo a esta especie y ahora el concepto que sobre él se
tiene es muy distinto al de hace algunos años, aunque todavía
sigue habiendo otros muchos aficionados con una visión
totalmente equivocada. En este artículo intentaremos aclarar qué
hay de cierto o falso en muchas de esas informaciones y
afirmaciones que sobre el siluro se han venido vertiendo durante
años, y la auténtica verdad sobre este pez.
EL SILURO ES
UN PEZ DE HÁBITOS NOCTURNOS
Verdadero,
pero con matices. Cualquiera que ojee un libro, revista o
intente informarse sobre las características de este pez, podrá
ver en todos ellos que justo en el ocaso del día, antes de
anochecer, es cuando alcanza su máxima actividad. Algo que aún
siendo totalmente cierto tiene sus matices. En realidad,
practicando una pesca estática con pez vivo, especialmente en
los meses más calurosos, no tiene por qué ser así. En
primavera-otoño resulta más productivo pescar en estas horas del
crepúsculo, pues es muy fácil que se produzcan varias picadas
consecutivas, que no habíamos obtenido a lo largo de todo el
día. La razón es simple: a estas horas es cuando muchos de los
siluros entran en máxima actividad y he dicho “muchos”, que no
“todos”. Tenemos unos cebos colocados correctamente y estamos
esperando que un siluro pase cercano a nuestro cebo y se lo
coma. Llegan estas horas y muchos siluros entran en actividad,
deambulando de un lado a otro en busca de alimento. Obviamente
lo más fácil es que, si el montaje es correcto y el pez vivo se
mueve, sea detectado por alguno de ellos. Ahora bien, si
pescamos al lanzado, la cosa cambia notablemente, aquí no se
trata de esperar, sino de buscar, de buscar siluros inmóviles,
puestos y al acecho en lugares concretos a plena luz del día,
esperando cualquier señuelo que les “caiga del cielo”. Os
aseguro que si conoces las zonas, el embalse, y buscas, al final
encuentras. Y sin tener que recurrir a la noche.
NO ES UN PEZ
ESPECIALMENTE DOTADO PARA LA CAZA.
Falso.
El siluro es un pez con una técnica de caza muy especializada,
que no se parece en nada a la que pueda tener cualquier otra
especie presente en nuestras aguas. El siluro carece de sprint y
no va a arrancarse en una veloz carrera de varios metros detrás
de una posible presa, pero en distancias cortas, apenas en un
palmo de terreno, la rapidez y precisión que posee es
inigualable, muy superior a la de cualquier otro depredador.
|