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Condiciones a
favor o en contra para la pesca de siluros a lance
Pescar siluros a
lance puede ser algo relativamente sencillo en momentos muy
puntuales cuando se dan una serie de circunstancias a favor ylos
peces están por la labor o puede ser muy, pero que muy
complicado, analizaremos cuales son los condicionantes a favor o
en contra que nos podemos encontrar para que la pesca sea más o
menos sencilla y las razones del porqué son o no favorables para
la pesca de estos peces al lance.
EN CONTRA
Embalse bajo,
ausencia de vegetación
Uno de los peores
condicionantes que uno puede encontrar para pescar siluros al
lance, es un embalse bajo de nivel, aunque la teoría diga que
menor volumen de agua, peces más concentrados y por lógica pesca
más sencilla, esto no es así, ni con el siluro, ni creo con
ninguna especie.
Un bigotes no
pinta nada en una playa de barro seco, necesita de hierbas,
algas o arbustos que se adentren en el agua, sin esa vegetación
no merodean las carpas y tampoco sirve al gran depredador de
refugio para emboscarlas y al tiempo pasar desapercibido.
Ausencia de
actividad en otras especies
Al margen de la
actividad del propio siluro, es este un pez que capta los
movimientos, ondulaciones y sonidos de forma sorprendente y la
actividad, chapoteo, el ir y venir de los peces presa carpa o
alburno hacen que casi por instinto el gran pez también se
active.
Mal síntoma esos
días en los que el embalse parece que está muerto, no saltan los
peces, no hay un solo pez por las orillas, sin duda podemos
clavar un siluro en cualquier momento, pero podéis estar seguros
de que ese día no haremos la “pescata” de nuestra vida.
Cebaderos de
pellets
Cuando hablamos de
que tanto las aguas de Ribarroja como de Mequinenza los siluros
son cebados constantemente, me refiero a zonas muy puntuales y
concretas de estos embalses, son km y km de orillas en los que
no es posible llegar si no es en embarcación, sin accesos, sin
caminos, pero hay otros accesibles y con buenas poblaciones y
tamaños de siluros que son muy visitados por pescadores, guías,
etc... y que sí están continuamente cebados.
En estas zonas
difícilmente vamos a encontrar un siluro en aptitud de caza, no
les hace ninguna falta, tienen los aportes alimenticios que
necesitan sin necesidad de desplazarse y sin gastar un mínimo de
energía, esperando tan sólo a que como cada día les llueva del
cielo, aunque personalmente pienso que estos peces son muy dados
a recorrer largas distancias cuando hay agua para ello, van
subiendo y bajando y no son siempre los mismos siluros los que
merodean estos cebaderos de pellets.
Presión de pesca
Y cuando hablo de
presión de pesca me refiero principalmente a barcas pescando al
lanzado, más ruido de motores arriba y abajo, más lances, más
zonas tocadas y siluros que no encuentran la tranquilidad que
necesitan.
Ha habido veces
que aún con condiciones excelentes para pescarlos a lance pero
que han coincidido con algún puente o varios días festivos con
lo que ello conlleva, que parecían haber desaparecido cuando un
par de días antes era realmente fácil su pesca en zonas
concretas, el ajetreo, ruidos y la falta de tranquilidad los
hace desaparecer como por arte de magia.
Agua limpia
La técnica de caza
del siluro consiste mucho más que en ver a sus presas, en
permanecer en aguas poco profundas y a la vez pasar
desapercibidos, tan simple o complicado como eso, mal andamos si
el agua está más clara de lo que es habitual, o divisamos el
fondo en medio metro de agua, difícilmente encontraremos un
siluro, si nosotros lo divisaríamos, sus presas también.
A FAVOR
Embalse o río de
subida
Aún con un buen
nivel de agua, siempre será mejor que el río o embalse vaya de
subida que no al contrario, estas condiciones invitan a los
siluros a adentrarse en zonas poco profundas, sin temor a
quedarse “sin agua”, mucho más confiados que cuando el agua
desciende de nivel y al mismo tiempo las riadas y abundancia de
agua suele llevarse bien con esta pesca, pues solo “el tiro” de
agua es razón suficiente para que estos peces busquen cobijo en
esas áreas de descanso que son dan las aguas más calmas y poco
profundas, no hace falta que se de ninguna otra circunstancia
más.
Freza carpa y
siluro
Posiblemente el
mejor condicionante que nos podemos encontrar sean carpas de
pequeño-mediano tamaño encorriéndose por las orillas, pendientes
de encontrar pareja, eso es casi con toda seguridad sinónimo de
siluros por las inmediaciones, buscando comida fácil, el
chapoteo que éstas producen actúan como un imán para los
siluros.
Exactamente lo
mismo ocurre cuando los grandes “bigotes” buscan su momento de
intimidad, buscando recónditos lugares generalmente próximos a
la orilla y de muy poco fondo en el que son muy vulnerables al
lanzado, aunque a decir verdad en esta época atacan los señuelos
más por agresividad e instinto que por alimentarse.
Azudes después de
una riada
Otra regla que no
suele defraudar es la presencia de grandes siluros en cada uno
de los azudes que se dan en el Ebro después de una riada,
bastante lógico si se sabe la predilección de estos peces por
remontar el río y que en las corrientes se siente, nunca mejor
dicho como pez en el agua.
Un azud es una
barrera que se encuentran en su afán por remontar río, cuando el
agua desciende de nivel después de una riada es posible pescar
estas zonas pues el tiro de agua, aunque importante no es como
días atrás cuando el río venía completamente desbordado y los
siluros todavía cuentan con la suficiente agua como para
permanecer por allí, más tarde cuando el nivel desciende más se
repartirán buscando cada uno su ubicación, especialmente
aquellos más grandes, pero hay varios días hasta que el agua
desciende y alcanza su nivel “normal” que están ahí, totalmente
accesibles para el pescador de lance.
Tranquilidad
Es una de las
claves para que ese siluro salga de su ubicación natural y
busque su sustento en aguas poco profundas, lejos del cobijo que
le dan las profundidades, muchas veces aunque haya carpas o
presencia de alimento fácil para ellos, si no encuentran esa
tranquilidad que necesitan y se sienten presionados y molestados
no encontraremos siluros, aunque reúna las condiciones perfectas
para que los hubiese.
Aguas turbias
Como dije
anteriormente la mayor ventaja con la que cuenta el siluro para
cazar es no ser visto por sus presas, cosa nada sencilla con ese
tamaño, a el siluro no le hace falta verlas, sólo detectarlas,
por esa razón es por lo que ese dueto aguas turbias y siluros se
llevan tan bien, a veces son las propias presas las que le
facilitan el trabajo habiendo zonas poco profundas con presencia
de carpas con una coloración de agua totalmente diferente a las
que cuentan con profundidad debido al enturbiamento de las aguas
que estas producen, siendo lugares que para “el cazador” de
siluros jamás pueden pasar desapercibidos.
Vegetación
Al margen de que
estos lugares con presencia de hierbas, algas, etc, ya de por sí
son un imán para las carpas sirven que le sirven de alimento,
también lo son para que el gran depredador pase desapercibido
entre ellas recordar aquello de no ser visto y pasar
desapercibido y que mejor que camuflado entre la vegetación.
Hasta la próxima,
BUENA BABA.
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