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En determinados
momentos, lugares y situaciones, pescar siluros al lanzado es
algo que no resulta especialmente complicado. Hay lugares en los
que en algunos momentos pescar una de estas moles es tan sólo
cuestión de lanzar a la zona donde se encuentran por decenas, un
claro ejemplo lo tenemos en la zona del azud de Escatrón y sus
alrededores, tal vez el lugar más caliente y seguro para pescar
siluros al lanzado en determinados momentos de todo el complejo
embalse de Mequinenza... y también el más sencillo de pescar,
pues en ocasiones en ese lugar se dan
importantes concentraciones de siluros accesibles al lanzado y
en escasa profundidad.
1.- Confianza en lo que hacemos.
Una gran parte del éxito o fracaso en la pesca radica en la
confianza en lo que estamos
haciendo, en que estamos actuando correctamente, en que pescando
así, en ese tipo de lugares o con este o aquel señuelo el que
logremos nuestro objetivo tan sólo es cuestión de tiempo.
2.- Saber adaptarse a las situaciones.
En la pesca hay una parte que se llama teoría y otra muy
distinta que es la práctica. En muchas
ocasiones, afortunadamente, esa teoría falla, si no resultaría
demasiado fácil y monótona y son
muchas la cosas que pueden influir en ese comportamiento de los
peces.
3.- Pescar solamente puntos concretos.
Salvo casos excepcionales, que son siempre de gente conocida,
algunos de ellos amigos que llevan mucho tiempo pescando en la
zona y pasan mucho tiempo en estas aguas y con esta pesca, la
mayoría de la gente observo que pesca un poco al azar.
4.- Ser siempre sigilosos.
Del mismo modo que los potentísimos órganos sensoriales con los
que cuentan "los bigotes" le
sirven para captar cualquier movimiento, sonido, ondulación en
el agua, también le sirve para percatarse del peligro.
5.- Saber adaptarse.
Al margen de la presencia de alburnos o carpas, lo que marca que
en una determinada zona sea
posible encontrar algún siluro que sea vulnerable al lanzado es
el nivel del propio embalse, es decir, no hay puestos mejores o
peores, todo depende de cómo sea el nivel del embalse en ese
momento.
6.- No perder la concentración.
En ciertos momentos y lugares, cuando las cosas están fáciles y
los siluros están puestos, se está todo el día en tensión,
sabiendo que en cualquier momento vamos a sentir "el topetazo" y
vamos a ver una mole revolcándose, siempre con la escopeta
cargada preparada para clavar,
incluso aunque andemos poco finos se sabe que va a haber más
oportunidades, pero en ocasiones la pesca no resulta tan
sencilla y sólo a base de tocar y tocar distintas zonas
querenciosas conseguiremos resultados.
7.- No pescar sobre pescado.
Una de las reglas básicas de la pesca de cualquier depredador al
lanzado es la de procurar no tocar zonas que ya hayan sido
tocadas ese mismo día por otros pescadores, y con el siluro si
cabe esta regla aún hay que llevarla más a rajatabla, puesto que
a diferencia de otros depredadores se trata mucho más de
localizar al pez que de engañarlo, por lo que si una zona ya ha
sido tocada anteriormente y han hecho las cosas medianamente
bien ya poco podremos hacer.
8.- Cuanto más solos, mejor.
Como creo que sucede a todas especies, a los "bigotes" les gusta
la tranquilidad y no ser
molestados. Cada año es mayor la presión de pesca en algunas de
estas zonas y no hay nada más molesto para un siluro que
permanece al acecho en un lugar de escasa profundidad y fuera de
su ubicación natural que un constante ajetreo de embarcaciones
arriba y abajo.
9.- Desplazarse, si pero con cabeza.
El hecho de disponer de una pequeña embarcación está claro que
para la búsqueda de peces activos con señuelos te facilita
enormemente las cosas, pero que nadie piense que esto es coser y
cantar y que poco menos que los peces se te suben a la barca.
10.- Pesca rápida.
Como habéis podido leer en éste y otros artículos sobre siluros
su pesca al lanzado, casi
siempre salen a relucir y se destaca la búsqueda de "peces
activos", esto traducido a la pesca del bass sería lo que se
conoce como "power fishing" es decir: cubrir mucha agua con
señuelos más o menos de recogida rápida, tocando diferentes
rangos de profundidad y cubriendo mucha extensión de agua.
Cuanta menos profundidad, más cuidado con los ruidos y en
especial con los golpes y pisadas en
el suelo, tanto en tierra como en embarcación.
Por qué pescar metros y metros de una determinada orilla, si
realmente en el ochenta por ciento
de la misma es muy difícil encontrar un siluro que sea
vulnerable al lanzado.
Muchas veces encontraremos al siluro en poca profundidad. Solo
podremos pescarlo si antes no nos ha detectado, así que se
impone la discreción.
Espero que esta
serie de reglas os sirvan para mejorar en los resultados en la
búsqueda de estos gigantes del Ebro, hasta la próxima.
Buena baba. |