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Cuando hablamos de
pescar siluros al lanzado de poco sirven los colores naturales,
acabados inmejorables, un total realismo y demás características
decisivas para la pesca de otras especies. Aquí se trata de que
el gran pez se percate de la presencia de nuestro señuelo y si
lo hace y está en su campo de acción, tenemos muchas
posibilidades de que lo ataque, independientemente de su color o
acabado. ¿Fácil? Si empleas el señuelo adecuado sí.
Y si bien un
siluro activo va a atacar cualquier señuelo que perciba (por
sonido, movimiento, ondulación) y asocie con una posible presa,
no todos los artificiales los va a percibir de la misma
manera. No todos los señuelos pescan siluros, y menos aún
regularmente. Hay engaños que funcionan mejor en unos momentos
del año que en otros, en unas situaciones u otras.
En función del
peso del jig los pikies pueden ser utilizados en todas las
situaciones y profundidades. Adaptándole un antihierbas es
posible pescar en lugares donde señuelos lo hacen debido a la
vegetación acuática.
Cuando ves uno de
estos señuelos (tritón de Store) por primera vez dan ganas de
comérselo, tan real, tan logrado que piensas “pobrecito, te van
a dejar como un cromo”.
La pesca de estos
colosos pasa por resolver un problema: que el gran pez “note”
nuestro señuelo, ése es el verdadero secreto de un artificial
efectivo.
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