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Escatrón-Chiprana
Justo en el famoso azud de Escatrón, comienza el inmenso y
complejo embalse de Mequinenza.
Unos setenta kilómetros por carretera separan este punto de lo
que es el muro de presa, ya junto a la localidad de Mequinenza,
aunque si este mismo trayecto, en vez de hacerlo por carretera,
lo hiciésemos por el agua, la distancia aumentaría muy
considerablemente debido al caprichoso ir y venir de sus aguas.
En una extensión así de agua, orografía, vegetación de orilla,
tipo de fondo, cobertura, coloración del agua, cómo no las
especies piscícolas varían de una parte a otra, encontrando cada
una de ellas su hábitat ideal en función de sus características.
En este artículo vamos a centrarnos en este embalse en su parte
más alta, toda la zona comprendida entre las localidades de
Escatrón y Chiprana.
Toda esta zona, sobre todo si avanzamos aguas arriba, se asemeja
mucho más a un gran río de llanura que a un embalse en sí, tanto
por la corriente del agua (no son aguas totalmente embalsadas)
como por su limitada anchura, sólo asemejándose a un embalse
cuando nos encontramos cerca de la localidad de Chiprana, donde
las aguas se van tornando más calmas y empieza a ganar anchura.
Las aguas turbias que se dan en esta zona, nada tienen que ver
con las que se dan en las zonas más cercanas a la presa, ni el
tipo de fondo, ni la vegetación, pareciendo que nos encontremos
en embalses distintos.
Esta extensa zona, se encuentra bastante bien conservada
(excepto en los pocos puestos que se llega desde orilla) debido
principalmente a sus características de inaccesibilidad y
ausencia de núcleos urbanos, rebosando abundante y frondosa
vegetación por todas sus orillas. Cualquiera que navegue por sus
aguas, especialmente con el embalse alto, le puede dar la
sensación de que se encuentre en un salvaje e inhóspito río del
Amazonas.
Entre esa vegetación predominan principalmente los tamarices,
aunque encontraremos chopos, álamos, carrizales y grupos de
pinos aislados entre sí.
HISTORIA DEL LUGAR
Tanto por una
orilla, como por la otra es posible acceder con un coche o mejor
aún con un todo terreno, si bien son bastantes los kilómetros de
camino hasta llegar a ellas y si no se conocen con anterioridad
resulta complicado acceder a estos contados puestos, zonas como
la curva de Valero, las Tres Jotas o las playas del Sol, que
suenan a “chino” a cualquiera ajeno a esta zona, para cualquier
conocedor de la misma le resultarían familiares, asociándolas
inmediatamente con diferentes puntos de este tramo del que
hablamos.
Para diferenciarla vamos a dividir todo este tramo en tres
partes, la primera iría desde el azud de Escatrón hasta la zona
conocida como curva Valero, otra que iría desde curva Valero
hasta la zona conocida como El Regallo y por último de ahí,
hasta la localidad de Chiprana.
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