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El Kilómetro Mágico del Ebro

FederPesca nº 129. Julio 2007

Por Alberto Millán

   
   

Está muy bien hablar de técnicas, montajes, situaciones, aspectos que hay que saber a la hora de moverse por el embalse, señuelos, querencias y datos que ayudan a la hora de pescar "bigotes" al lanzado, todo eso está perfecto, pero no está de más, de vez en cuando relatar y compartir uno de esos mágicos días que cada primavera nos regala esta pesca y como transcurre paso a paso, cuales son las circunstancias, todas a favor que tienen que darse para que uno de estos días sea posible, tan sólo así se puede conseguir que a veces la realidad, supere la ficción. 

2 de Mayo del 2006 

Mi compañero de fatigas César y yo, hacía un tiempo que habíamos hablado de tomarnos un par días libres en estas fechas, otros años ya lo habíamos hecho y éramos conscientes de que sólo ahora, en esta época se pueden dar los condicionantes para que se de uno de esos mágicos días en los que el dolor de brazos te dura una semana, en los que descargas adrenalina por los cuatro costados, habíamos salido de Zaragoza a mediodía y a eso de las 4 de la tarde, nos encontrábamos ya efectuando los primeros lances, estábamos en una zona entre las localidades de Escatrón y Chiprana, zonas que otros años, en estos mismos meses y con estas condiciones y nivel nos habían deparado buenísimos peces, empezamos por tocar una zona y otra y otra y nada de nada, un sitio fallaba y otro también, llevábamos casi dos horas pescando y tan sólo habíamos logrado espantar un par de siluros a los que les habíamos lanzado a "pez visto", pasaba el tiempo y como se suele decir estábamos un poco alucinando, no era demasiado lógico, en esas fechas que después de dos horas y pescando zonas punteras        aún no hubiésemos tocado baba.

Barajamos la posibilidad de poner rumbo a un punto el cual ya habíamos hablado por el camino sobre la posibilidad de que en esa zona pudiese haber dadas las circunstancias siluros, pero que en ese momento no teníamos como primera opción, tan sólo nos frenaba la relativa lejanía que había del lugar donde ahora nos encontrábamos y que no era demasiado el tiempo que nos quedaba por pescar antes de que anocheciera, pero aún así decidimos poner rumbo a aquel lugar, total, poco teníamos que perder, poco después de 30 minutos llegábamos al lugar, estábamos de enhorabuena, ni una sóla barca pescando por la zona, tan sólo unos "guiris" que parecían estar a la lucioperca o al menos no se sabía demasiado bien a que pescaban, se notaba en la forma de pescar que andaban bastante perdidos, seguimos a lo nuestro y poco después estábamos ya realizando los primeros lances, no creo que lanzáramos media docena de veces cada uno para que sonara la palabra mágica llevooooo, minutos después un siluro en torno al 1,80m  estaba siendo desclavado para volver de nuevo al agua, nos había bajado algunos metros y subimos de nuevo al mismo punto donde habíamos tenido la picada, exactamente lo mismo, casi sin darnos tiempo a lanzar mi compañero se encontraba peleando con otro "bigotes" esta vez más pequeño, misma operación, mismo resultado, una vez tras otra, casi sin tiempo material de lanzar, era infinitamente mayor el tiempo empleado en cada pelea que el invertido en la acción de pescar-lanzar, si es que no daba tiempoooooo!!!!

Esta escena en unas dos horas que estuvimos en la zona, se repìtió un total de 10 veces, con un buen siluro que midió 1,92m y el tocho del día con 2,10m gordo como una auténtica foca, como anécdota cabe decir que cuando andaba peleando el de 2,10m y después de habernos visto pasar por delante de ellos "unas cuantas veces" y siempre con algún mastodonte clavado, uno de los de la famosa barca...bueno la verdad, no sé lo que decía, no tengo ni la menor idea, no lo entendía, pero a juzgar por como señalaba el vinilo que colgaba de la otra caña, como que le costaba creer que con esas "gominolas" se pudiesen pescar siluros de esa forma, en fin....ellos sabrán!!!

El caso es que en una hora anochecería y debíamos regresar al lugar donde teníamos el coche y remolque y aunque en un principio nuestra intención era la de pernoctar a orillas del embalse, nos lo habíamos pensado mejor y decidimos sacar la barca del agua e ir a descansar a un hostal próximo, si en algo estábamos de acuerdo era en que o mucho cambiaban las cosas o esas energías nos iban a hacer falta para el día siguiente, lo que realmente no podíamos imaginar es hasta que punto.

Después de una buena cena y ducha y ya relajados y comentamos las incidencias de la jornada y hablamos de lo que podía ser el día siguiente, ya con las ideas muy claras de donde y con que pescar, si se permite el simil, en esos momentos nos sentíamos como ese adolescente que se acaba de “liar” con su primera novia y que no cabe en sí de gozo!

Miércoles, 3 de Mayo 2006 

Después de descansar toda la noche de tirón y de dar buena cuenta de un buen desayuno, poco después del amanecer estábamos ya echando al agua nuestra pequeña neumática, aunque esta vez ya con las ideas muy claras lo íbamos a hacer mucho más cerca del lugar el cual sobre el papel íbamos a pescar, a apenas 5 minutos de barca, ni un ápice de viento, tiempo primaveral, ni una barca por la zona, dos pescadores ansiosos de llenarse de “babas” y sobre el papel muchos siluros concentrados en una zona ya previamente localizado, todo parecía  perfecto para que fuese un gran día de pesca, estarían todavía en la zona?....si el día anterior bastaron media docena de lances para salir de dudas, éste no llegó a tanto y en el tercero de los lances sonó la palabra llevoooooooo, acompañada de un y yoooooooooo, nos miramos con cara de complicidad, como diciéndonos, vamos a tener un día movidito!!!, la verdad es que era como para ser optimistas y como no podía ser de otra forma el día no defraudó, superando incluso las mejores expectativas, llegó un momento en el que incluso nos “picábamos”, que si 1-1, 2-1, 3-1, 4-1, 4-2, 4-3.....el caso es que andábamos en ese pique cuando casi sin darnos cuenta eran poco más de las 12 del mediodía y teníamos francamente al alcance de nuestra mano, nuestro récord de 22 siluros pescados en un día al lanzado, el cual o muy mal se daban las cosas o iba a caer seguro.

Subíamos de nuevo a la zona, 1,2,3 lances y otra vez la misma operación, seguiamos peinando la zona, media docena de lances y el mismo resultado, parecía que todos los siluros del embalse estuviesen concentrados allí, en aquel recorrido, en aquel km mágico, llevábamos unas horas pescando y estábamos ya destrozados, no hay mejor prueba para ver si uno está en forma, que someterse a una de estas duras sesiones de tortura consentida en las que a pesar de que te duelen todos los músculos del cuerpo y de no saber ya donde apoyarte el talón de tu caña quieres más y más, realmente no sé si se llama masoquismo, silurismo, pero es algo que realmente engancha!

Aquello era una auténtica locura y si bien el tamaño medio de la mayoría de los siluros no era nada del otro mundo, en torno al 1,50m, las picadas eran consecutivas, era tocar el señuelo el agua, comenzar la recogida y sentir el “topetazo” y ver como otro chiquitín emprendía una nueva carrera aguas abajo, hasta 4 veces a lo largo de la mañana nos encontramos peleando con un siluro los dos al mismo tiempo, hubo algunas veces que era ir a la zona” caliente” o casi diría “hirviente” y decir, no bajo ni el eléctrico, acabo de ver uno, para que? No merece ni la pena!, la verdad no conté el número máximo de veces que llegamos a lanzar sin que hubiese picada, pero me atrevería a decir que durante esas 8 horas que estuvimos pescando no haríamos ni una sola vez más de 20-25 lances consecutivos.

Para que un día como éste se vuelva a repetir se han de dar muchísimos condicionantes a la vez y todos a favor, de otro modo es materialmente imposible que en ese tiempo puedan sacarse tal número de siluros. 

Condiciones a favor

- Un gran número de siluros concentrados en una zona relativamente extensa, pongamos 1km, es decir cuando acabábamos de pescar toda su extensión y empezábamos de nuevo a hacer el mismo recorrido, ya había transcurrido el suficiente tiempo para que de nuevo hubiese siluros metidos en el lugar, aunque como siempre la primera pasada fue la que mayor número de picadas produjo.

- Partir con las ideas muy claras, lo que habíamos visto la tarde anterior, nos lo había dejado muy claro, donde había que pescar en ese momento.

- Un día entre semana, con las ventajas que ello supone a la hora de ser peces que no han sido molestados, pero sobre todo a la hora de pescar a placer, de ausencia de barcas en la zona, cada siluro puesto y había muchos , sabías que no iba a ser tocado, pescado o molestado por nadie más y tarde o temprano uno de nuestros señuelos iba a pasar por su campo de acción.

- Ausencia de viento, no hay nada más molesto para el pescador de lance que el viento, más aún cuando se pesca desde una embarcación neumática.

-Aunque salieron 6 siluros en torno o por encima de los 2m, también hubo muchos entre 15-20kg, de otro modo es materialmente imposible, sacar en ese tiempo, ese número de siluros, con los de 2m, el tiempo de pelea se cuadriplica, de hecho ha habido algún otro día con ese ritmo de picadas y que no habíamos podido llegar a la veintena de capturas, pero claro la talla media era muy superior.

- Carpas frezando en la zona, entre otros factores tuvieron mucho que ver para que hubiese tantos siluros en la zona, pero sobre todo a la hora de que aún siendo molestados, dejando un tiempo prudencial, acudiesen de nuevo al lugar donde se estaban dando el festín.

-Dos pescadores que ya sabían a lo que iban y que contaban con muchas experiencias en este tipo de pesca y encima “picados” entre ellos.

-Alburnos frenéticos, el agua en zonas hervía literalmente de alburnos, habiendo zonas en las que conforme el señuelo tocaba el agua, los alburnos salían expulsados al exterior, incluso algunos fueron “robados” con un jig del 5/0, cosa que ya es difícil, este hecho explica también el que hubiese tantos siluros en torno a los 15-20kg.

Aunque no soy de los que lleven las cifras a rajatabla, ese día debido en parte a ese “pique” entre nosotros y a esa locura de agresividad, baba, gozo y sufrimiento, no perdimos la cuenta de lo que allí pasó y aunque pueda parecer tal vez exagerado, os aseguro que no lo es, 8 horas escasas en acción de pesca, sin contar el tiempo invertido en las fotos posteriores, 31 siluros pescados (17-14), 4 dobletes, 3 roturas de línea, realmente no lo sé 8-9-10 siluros desclavados, otras tantas picadas perdidas que no llegamos a clavar, algo así es la crónica de cómo es un ... no sé si irrepetible, pero si que cuando menos inolvidable día de Mayo del 2006, en el que todas las fotos que ilustran el artículo pertenecen a ese día y la tarde anterior, si este pequeño y real relato os ha hecho poneos en el papel y de algún modo os habéis visto implicados en el, habrá merecido la pena, hasta la próxima, BUENA BABA.

 

 

 

 

 
 
 

Pesca Al Límite
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