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Está muy bien
hablar de técnicas, montajes, situaciones, aspectos que hay que
saber a la hora de moverse por el embalse, señuelos, querencias
y datos que ayudan a la hora de pescar "bigotes" al lanzado,
todo eso está perfecto, pero no está de más, de vez en cuando
relatar y compartir uno de esos mágicos días que cada primavera
nos regala esta pesca y como transcurre paso a paso, cuales son
las circunstancias, todas a favor que tienen que darse para que
uno de estos días sea posible, tan sólo así se puede conseguir
que a veces la realidad, supere la ficción.
2 de Mayo del
2006
Mi compañero de
fatigas César y yo, hacía un tiempo que habíamos hablado de
tomarnos un par días libres en estas fechas, otros años ya lo
habíamos hecho y éramos conscientes de que sólo ahora, en esta
época se pueden dar los condicionantes para que se de uno de
esos mágicos días en los que el dolor de brazos te dura una
semana, en los que descargas adrenalina por los cuatro costados,
habíamos salido de Zaragoza a mediodía y a eso de las 4 de la
tarde, nos encontrábamos ya efectuando los primeros lances,
estábamos en una zona entre las localidades de Escatrón y
Chiprana, zonas que otros años, en estos mismos meses y con
estas condiciones y nivel nos habían deparado buenísimos peces,
empezamos por tocar una zona y otra y otra y nada de nada, un
sitio fallaba y otro también, llevábamos casi dos horas pescando
y tan sólo habíamos logrado espantar un par de siluros a los que
les habíamos lanzado a "pez visto", pasaba el tiempo y como se
suele decir estábamos un poco alucinando, no era demasiado
lógico, en esas fechas que después de dos horas y pescando zonas
punteras aún no hubiésemos tocado
baba.
Barajamos la
posibilidad de poner rumbo a un punto el cual ya habíamos
hablado por el camino sobre la posibilidad de que en esa zona
pudiese haber dadas las circunstancias siluros, pero que en ese
momento no teníamos como primera opción, tan sólo nos frenaba la
relativa lejanía que había del lugar donde ahora nos
encontrábamos y que no era demasiado el tiempo que nos quedaba
por pescar antes de que anocheciera, pero aún así decidimos
poner rumbo a aquel lugar, total, poco teníamos que perder, poco
después de 30 minutos llegábamos al lugar, estábamos de
enhorabuena, ni una sóla barca pescando por la zona, tan sólo
unos "guiris" que parecían estar a la lucioperca o al menos no
se sabía demasiado bien a que pescaban, se notaba en la forma de
pescar que andaban bastante perdidos, seguimos a lo nuestro y
poco después estábamos ya realizando los primeros lances, no
creo que lanzáramos media docena de veces cada uno para que
sonara la palabra mágica llevooooo, minutos después un siluro en
torno al 1,80m estaba siendo desclavado para volver de
nuevo al agua, nos había bajado algunos metros y subimos de
nuevo al mismo punto donde habíamos tenido la picada,
exactamente lo mismo, casi sin darnos tiempo a lanzar mi
compañero se encontraba peleando con otro "bigotes" esta vez más
pequeño, misma operación, mismo resultado, una vez tras otra,
casi sin tiempo material de lanzar, era infinitamente mayor el
tiempo empleado en cada pelea que el invertido en la acción de
pescar-lanzar, si es que no daba tiempoooooo!!!!
Esta escena en
unas dos horas que estuvimos en la zona, se repìtió un total de
10 veces, con un buen siluro que midió 1,92m y el tocho del día
con 2,10m gordo como una auténtica foca, como anécdota cabe
decir que cuando andaba peleando el de 2,10m y después de
habernos visto pasar por delante de ellos "unas cuantas veces" y
siempre con algún mastodonte clavado, uno de los de la famosa
barca...bueno la verdad, no sé lo que decía, no tengo ni la
menor idea, no lo entendía, pero a juzgar por como señalaba el
vinilo que colgaba de la otra caña, como que le costaba creer
que con esas "gominolas" se pudiesen pescar siluros de esa
forma, en fin....ellos sabrán!!!
El caso es que en
una hora anochecería y debíamos regresar al lugar donde teníamos
el coche y remolque y aunque en un principio nuestra intención
era la de pernoctar a orillas del embalse, nos lo habíamos
pensado mejor y decidimos sacar la barca del agua e ir a
descansar a un hostal próximo, si en algo estábamos de acuerdo
era en que o mucho cambiaban las cosas o esas energías nos iban
a hacer falta para el día siguiente, lo que realmente no
podíamos imaginar es hasta que punto.
Después de una
buena cena y ducha y ya relajados y comentamos las incidencias
de la jornada y hablamos de lo que podía ser el día siguiente,
ya con las ideas muy claras de donde y con que pescar, si se
permite el simil, en esos momentos nos sentíamos como ese
adolescente que se acaba de “liar” con su primera novia y que no
cabe en sí de gozo!
Miércoles, 3 de
Mayo 2006
Después de
descansar toda la noche de tirón y de dar buena cuenta de un
buen desayuno, poco después del amanecer estábamos ya echando al
agua nuestra pequeña neumática, aunque esta vez ya con las ideas
muy claras lo íbamos a hacer mucho más cerca del lugar el cual
sobre el papel íbamos a pescar, a apenas 5 minutos de barca, ni
un ápice de viento, tiempo primaveral, ni una barca por la zona,
dos pescadores ansiosos de llenarse de “babas” y sobre el papel
muchos siluros concentrados en una zona ya previamente
localizado, todo parecía perfecto para que fuese un gran
día de pesca, estarían todavía en la zona?....si el día anterior
bastaron media docena de lances para salir de dudas, éste no
llegó a tanto y en el tercero de los lances sonó la palabra
llevoooooooo, acompañada de un y yoooooooooo, nos miramos con
cara de complicidad, como diciéndonos, vamos a tener un día
movidito!!!, la verdad es que era como para ser optimistas y
como no podía ser de otra forma el día no defraudó, superando
incluso las mejores expectativas, llegó un momento en el que
incluso nos “picábamos”, que si 1-1, 2-1, 3-1, 4-1, 4-2,
4-3.....el caso es que andábamos en ese pique cuando casi sin
darnos cuenta eran poco más de las 12 del mediodía y teníamos
francamente al alcance de nuestra mano, nuestro récord de 22
siluros pescados en un día al lanzado, el cual o muy mal se
daban las cosas o iba a caer seguro.
Subíamos de nuevo
a la zona, 1,2,3 lances y otra vez la misma operación, seguiamos
peinando la zona, media docena de lances y el mismo resultado,
parecía que todos los siluros del embalse estuviesen
concentrados allí, en aquel recorrido, en aquel km mágico,
llevábamos unas horas pescando y estábamos ya destrozados, no
hay mejor prueba para ver si uno está en forma, que someterse a
una de estas duras sesiones de tortura consentida en las que a
pesar de que te duelen todos los músculos del cuerpo y de no
saber ya donde apoyarte el talón de tu caña quieres más y más,
realmente no sé si se llama masoquismo, silurismo, pero es algo
que realmente engancha!
Aquello era una
auténtica locura y si bien el tamaño medio de la mayoría de los
siluros no era nada del otro mundo, en torno al 1,50m, las
picadas eran consecutivas, era tocar el señuelo el agua,
comenzar la recogida y sentir el “topetazo” y ver como otro
chiquitín emprendía una nueva carrera aguas abajo, hasta 4 veces
a lo largo de la mañana nos encontramos peleando con un siluro
los dos al mismo tiempo, hubo algunas veces que era ir a la
zona” caliente” o casi diría “hirviente” y decir, no bajo ni el
eléctrico, acabo de ver uno, para que? No merece ni la pena!, la
verdad no conté el número máximo de veces que llegamos a lanzar
sin que hubiese picada, pero me atrevería a decir que durante
esas 8 horas que estuvimos pescando no haríamos ni una sola vez
más de 20-25 lances consecutivos.
Para que un día
como éste se vuelva a repetir se han de dar muchísimos
condicionantes a la vez y todos a favor, de otro modo es
materialmente imposible que en ese tiempo puedan sacarse tal
número de siluros.
Condiciones a
favor
- Un gran número
de siluros concentrados en una zona relativamente extensa,
pongamos 1km, es decir cuando acabábamos de pescar toda su
extensión y empezábamos de nuevo a hacer el mismo recorrido, ya
había transcurrido el suficiente tiempo para que de nuevo
hubiese siluros metidos en el lugar, aunque como siempre la
primera pasada fue la que mayor número de picadas produjo.
- Partir con las
ideas muy claras, lo que habíamos visto la tarde anterior, nos
lo había dejado muy claro, donde había que pescar en ese
momento.
- Un día entre
semana, con las ventajas que ello supone a la hora de ser peces
que no han sido molestados, pero sobre todo a la hora de pescar
a placer, de ausencia de barcas en la zona, cada siluro puesto y
había muchos , sabías que no iba a ser tocado, pescado o
molestado por nadie más y tarde o temprano uno de nuestros
señuelos iba a pasar por su campo de acción.
- Ausencia de
viento, no hay nada más molesto para el pescador de lance que el
viento, más aún cuando se pesca desde una embarcación neumática.
-Aunque salieron 6
siluros en torno o por encima de los 2m, también hubo muchos
entre 15-20kg, de otro modo es materialmente imposible, sacar en
ese tiempo, ese número de siluros, con los de 2m, el tiempo de
pelea se cuadriplica, de hecho ha habido algún otro día con ese
ritmo de picadas y que no habíamos podido llegar a la veintena
de capturas, pero claro la talla media era muy superior.
- Carpas frezando
en la zona, entre otros factores tuvieron mucho que ver para que
hubiese tantos siluros en la zona, pero sobre todo a la hora de
que aún siendo molestados, dejando un tiempo prudencial,
acudiesen de nuevo al lugar donde se estaban dando el festín.
-Dos pescadores
que ya sabían a lo que iban y que contaban con muchas
experiencias en este tipo de pesca y encima “picados” entre
ellos.
-Alburnos
frenéticos, el agua en zonas hervía literalmente de alburnos,
habiendo zonas en las que conforme el señuelo tocaba el agua,
los alburnos salían expulsados al exterior, incluso algunos
fueron “robados” con un jig del 5/0, cosa que ya es difícil,
este hecho explica también el que hubiese tantos siluros en
torno a los 15-20kg.
Aunque no soy de
los que lleven las cifras a rajatabla, ese día debido en parte a
ese “pique” entre nosotros y a esa locura de agresividad, baba,
gozo y sufrimiento, no perdimos la cuenta de lo que allí pasó y
aunque pueda parecer tal vez exagerado, os aseguro que no lo es,
8 horas escasas en acción de pesca, sin contar el tiempo
invertido en las fotos posteriores, 31 siluros pescados (17-14),
4 dobletes, 3 roturas de línea, realmente no lo sé 8-9-10
siluros desclavados, otras tantas picadas perdidas que no
llegamos a clavar, algo así es la crónica de cómo es un ... no
sé si irrepetible, pero si que cuando menos inolvidable día de
Mayo del 2006, en el que todas las fotos que ilustran el
artículo pertenecen a ese día y la tarde anterior, si este
pequeño y real relato os ha hecho poneos en el papel y de algún
modo os habéis visto implicados en el, habrá merecido la pena,
hasta la próxima, BUENA BABA. |