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Anécdotas tras los Siluros

FederPesca nº 117. Julio 2006

Por Alberto Millán

   
   

Aunque en su día ya publicamos un artículo dedicado a contar algunas de las muchas anécdotas que suceden en la pesca de estos gigantes al lance, lo cierto es que no fueron pocas las que se quedaron en el tintero...

Incluso algunas de ellas, son tan sumamente recientes que me he visto obligado a modificar a última hora este artículo, pues creo que bien merecen la pena. Comencemos.

MARZO 2005: EMBALSE DE MEQUINENZA.

 Los siluros te dejarán mal...

Creo recordar que estábamos a mediados de marzo y la verdad no esperábamos ver numerosas picadas. En este mes las picadas se venden caras siendo los días con un par de ataques la nota predominante y, aunque la semana anterior habíamos sacado un par de “bigotes”, lo cierto es que ese día se estaban haciendo de rogar más de lo deseado. Eran alrededor de las dos de la tarde y aún no habíamos “tocado baba”. Habíamos pescado ya numerosas orillas en las que presumíamos la presencia de algún siluro y todas habían fallado hasta el momento. Nos dirigimos a una zona en la que en años anteriores a comienzos de temporada había salido algún buen pez, un lugar con una gran desnivel, que bajaba bruscamente, pero que cuenta con plataformas y grandes piedras desprendidas que ahora se encontraban sumergidas, en las que podía ubicarse un siluro perfectamente.

A los veinte minutos de comenzar a pescar la citada zona, uno de mis compañeros en las últimas vueltas de manivela y ya casi cuando iba a salir el vinilo del agua, (cosa bastante inusual) obtiene una violenta picada, comienza la batalla que enseguida por la forma de tirar se intuye que va a ser larga, después de un tira y afloja y de casi treinta minutos de pelea y arrastrarnos más de un kilómetro aguas abajo, al fin vemos la cabeza del gran pez, a partir de ahí, medida, fotografías y de regreso al agua. El animalito resultó medir dos metros ocho centímetros..., y estaba gordo como una auténtica foca.

Regresamos poco después para seguir pescando la zona en la que nos habíamos quedado y donde habíamos obtenido la picada, no sin antes advertir que el objetivo estaba cumplido y que tal y como estaba el día y en las fechas en la que nos encontrábamos, no esperáramos que en los sucesivos lances fuera a haber más picadas. Sería una mera casualidad ya que no era primavera avanzada, cuando si encuentras siluros agrupados y das con ellos, se pueden tener picadas casi consecutivas.

 

 

 

 
 
 

Pesca Al Límite
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