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¿Siluros al
lanzado en pleno invierno?
Aunque todos los años lucios y luciopercas se encargan de matar
ese gusanillo invernal, no cabe duda de que si estás “mal
acostumbrado” a medirte con grandes peces, se echan de menos
esos combates de largos minutos cuando has clavado un gran
siluro en primavera, o el contemplar paso a paso el ataque de un
siluro a tu streamer en apenas un palmo de agua cuando pescas
con equipos de mosca en los meses más calurosos del verano o el
despertar de nuevo de los grandes siluros en otoño intentando
acumular reservas, mostrándose de nuevo accesibles al lanzado y
a mosca, apurando los últimos días antes de que el frío haga
acto de presencia y enfríe más las aguas haciendo su pesca muy
complicada, todos momentos del año podían pescarse siluros al
lance en mayor o menor medida y de mayor o menor tamaño, excepto
en invierno o al menos eso se ha dicho.
Haciendo algo de memoria y recordando años pasados en los que ni
la pereza existía, ni nada se ponía por delante a la hora de ir
de pesca, ni el frío, ni las heladas, ni el navegar con
temperaturas gélidas, ni... recuerdo de capturas de siluros muy
“buenos” pescando al lanzado en pleno mes de Diciembre y hasta
Enero en condiciones muy concretas, así que por un lado el ver
que era posible pescar siluros al lance durante el invierno en
determinadas circunstancias y por otro el que ya no te aguantas
en casa y estás esperando la mínima oportunidad para medirte con
uno de estos “mastodontes” y dándose en el Ebro esa serie de
circunstancias te llevan a “intentarlo” de nuevo y porqué no en
invierno!!!
Si
nos regimos por lo que dicen los libros y cuentan “los
entendidos” de este pez, la pesca de siluros durante los meses
invernales resulta muy complicada y ya si hablamos de la pesca a
lance casi parece pura utopía dada la poca, casi nula actividad
y la ubicación de estos peces durante el invierno.
Parcialmente estoy bastante de acuerdo con esta teoría, pero
como todas las reglas, también ésta cuenta con algunas
excepciones y pescarlos a lance con el agua a 4-5º y con el
gorro, la braga y los guantes como compañeros de viaje, aún sin
ser las mejores condiciones, es posible si se dan unas
condiciones adecuadas.
Antes de nada comenzaré diciendo que aunque están bien y a todos
nos gustan los retos complicados y difíciles tampoco es cuestión
de intentar algo que no tiene pies, ni cabeza y no creo que se
me ocurriera intentar pescar siluros al lanzado en pleno mes de
Enero, con un frente frío, el agua a 4-5º y un Ebro con un nivel
bajo y con las aguas con este tono verdoso, mucho más claro de
lo normal que sólo se da durante estos meses invernales,
pescando con estas condiciones tendríamos “el bolo” casi
asegurado, sería como buscar una aguja en un pajar y más que un
reto, sería casi un suicidio, un imposible, pero hay condiciones
que pueden variar esta situación y hacer que la pesca de siluros
al lanzado en estos meses, diciembre, enero o febrero sea
posible, contando con serias posibilidades de hacernos con uno
de estos grandes “mastodontes” que se esconden bajo las aguas
del Ebro.
Aunque en la mayoría de ocasiones y con la mayoría de especies
no suele ser así, cuando hablamos de siluros la conocida frase
de: “A río revuelto, ganancia de pescadores”, le viene como
anillo al dedo y es que cuando las aguas se enturbian y el río
aumenta su caudal varios metros respecto a su nivel normal
haciendo que la corriente en muchos puntos se haga insostenible,
muchos siluros debido en gran parte a esa fuerte corriente
abandonan sus cuarteles de invierno en busca de zonas de
descanso mucho más cómodas para ellos donde el tiro de agua y la
profundidad es menor, mostrándose accesibles para el pescador de
lance aún a pesar de las frías temperaturas y aunque su
actividad no está como lo estará meses más tarde podéis estar
seguros de que si nuestro señuelo cae en sus inmediaciones y es
detectado no va a desecharlo por estar el agua fría o no estar
en máxima actividad y lo atacará sin dudarlo.
A
poco claras que tengamos las ideas salta a la vista donde
debemos pescar, buscando las zonas más abrigadas y resguardadas
de la corriente que por norma general son las contrarias a la
orilla por donde transcurre el cauce del río, parte de abajo de
islas u obstáculos que frenen esa corriente, entradas de
reculas, aquellas zonas en las que no haya demasiado “tiro” de
agua y cuenten con algo de profundidad, tampoco tiene mucho
sentido pescar orillas y lugares de aguas demasiado someras.
Sandras, jumbos, mogambos y pikies son los auténticos “killers”
ante esta situación, montados en jigs entre 12-14gr que
profundicen rápidamente , ya que a veces debido a la fuerte
corriente hay que pescar más rápido de lo que sería conveniente
pues aunque se pesque zonas calmas y descansos muchas veces se
ha de lanzar situados en plena corriente, intentando
contrarrestarla en la medida de lo posible con la ayuda del
eléctrico, también pueden utilizarse ondulantes más bien pesadas
que cumplan esa misma función de profundizar rápidamente,
siempre de más peso de las que se utilizarán en los meses
posteriores, cuando el agua coja más temperatura.
Ahora más que nunca se ha de tener confianza en lo que se hace
pues a veces da la sensación de que estás pescando en aguas
carentes de vida, no se ven carpas, ni saltos de peces, ni
movimiento alguno por ningún lado y estar durante horas lanzando
y tocando zonas sin ver el más mínimo signo de actividad puede
llegar a ser desesperante y pensar que estamos perdiendo el
tiempo, por ello la fe y la confianza en lo que hacemos es más
importante que nunca, en el sitio más insospechado y tal vez
cuando menos lo esperemos nos puede llegar la “sorpresa” que
andamos buscando, no es lo mismo estar lanzando con un mínimo
grado de emoción, una carpa que salta o se espanta, un siluro
que mueve o falla la picada o espantamos o cualquier otro signo
de actividad, pero que sabes que en cualquier momento vas a
tener tu recompensa y te hace permanecer en todo momento con la
escopeta cargada, que lanzar durante horas sin ver nada de nada,
poniendo a prueba nuestra paciencia y tenacidad.
Otro dato a destacar es que por norma general los peces
capturados en esta época son peces siempre grandes, pocos pero
de calidad, casi diría que es mucho más sencillo clavar un pez
que supere los dos metros que uno de pequeño-mediano tamaño, es
decir pocos peces, pero de gran tamaño.
Al
contrario que en los meses primaverales y más aún durante la
época estival en los que es primordial estar en el agua con las
primeras luces del día, ahora no es necesario, ni cabe madrugar
en exceso y es preferible incluso pescar las horas centrales del
día y de más sol ya que por un lado nosotros mismos lo vamos a
agradecer al pescar con una temperatura más agradable, por otro
esos rayos de sol en alguna recula de poca profundidad puede
hacer aumentar algún grado su temperatura, incluso alguna carpa
puede activarse y ahora al no haber embarcaciones en la zona nos
vamos a encontrar con siluros confiados que no han sido tocados
antes por otros pescadores y bastará el que haya un sólo siluro
en una de esas zonas para lograr lo que andamos buscando, no me
cansaré de repetir que para sacar un dos metros no es necesario
que se salgan del agua, es un sólo lance en el momento y lugar
adecuado y en tan sólo un segundo puedes pasar de la decepción y
la calma, al júbilo y una sonrisa de oreja a oreja y es que
aunque a veces la pesca de siluros al lanzado puede resultar
hasta relativamente sencilla, cada ves menos, no siempre ocurre
así, sin que por ello pierda un gramo de encanto, siendo estos
días de dificultad, de los que más aprendes y en los que basta
una solitaria captura para que te deje un gran sabor de boca,
hasta la próxima, BUENA BABA. |