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En
estos tiempos en los que tan de moda está y tan sensato y
obligado parece por otra parte el captura y suelta, no está de
más adoptar una serie de medidas mientras manipulamos el pez, se
trate de la especie que sea, desde el mismo momento en el que lo
clavamos, mientras lo estamos peleando o posa para una
fotografía, hasta que llega la hora de devolverlo de nuevo a su
medio, es lógico pensar el tratarlo de la forma más correcta
posible y que el “shock” o daño que le producimos sea el menor
posible, el término captura y suelta implica algo más que pescar
un pez y devolverlo a su medio, no hacemos nada si es puesto en
libertad en malas condiciones, si este pez, tiempo más tarde por
culpa de nuestra manipulación directa o indirectamente muere,
más aún cuando sabemos sobradamente que salvo raras excepciones,
si todo se hace rápida y correctamente la supervivencia está
cercana al 100%.
Cada especie posee unas características y una morfología propia,
por lo que no está de más el pensar que cada una a de
manipularse de distinta forma, obviamente a nadie se le
ocurriría coger un lucio por la boca como si fuese un bass, de
igual forma que a nadie se le ocurriría coger un bass con esa
“bocaza” tan aparente por la “nuca” o metiéndole el dedo por el
opérculo branquial como se haría con un lucio, en definitiva
trataremos de analizar individualmente cada una de las especies
bass, lucio, siluro y lucioperca. Antes de comenzar, sería
conveniente conocer algunos consejos que bien podrían servir
perfectamente para todas las especies mencionadas ya que en
todos los casos son válidas, algunas de éstas podían ser:
No
alargar el tiempo de pelea más de lo necesario, nos arriesgamos
a haberlo dejado al pez exhausto y tener problemas en su
reanimación y posterior vuelta a su medio, ni por el contrario
tampoco apresurarse y querer sacarlo antes de que esté listo, un
pez que no está todavía lo suficientemente cansado nos va a dar
muchos más problemas a la hora de cogerlo y además nos
arriesgamos a que parta nuestra línea por forzarlo más de la
cuenta.
Manipular el pez dentro de lo posible en el agua o en su defecto
cerca de ella y con las manos húmedas, especialmente cuando las
temperaturas son más elevadas, un pez al que se le reseca la
“mucosa” que protege su piel, está casi sentenciado y por
supuesto en un lugar carente de piedras, rocas o superficies
ásperas y cortantes, en cualquier momento puede escapársenos de
las manos. |