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Luciopercas en
grandes embalses
Aunque no sea un
pez que goce de una buena reputación y no cuenta con la simpatía
y la consideración que se le da en otros países europeos, lo
cierto es que la lucioperca está presente en muchas masas de
agua españolas y nos guste o no, la realidad es esa,
convirtiéndose en una alternativa perfectamente válida para la
pesca en los meses invernales en decremento de otras especies en
franco declive como el lucio.
Cierto es que no
es éste un pez que se caracterice precisamente por su pelea y
cierto también que su presencia en muchas aguas va en decremento
de otras especies tal vez más deportivas que en muchos casos se
ven desplazadas al ocupar el hábitat que ocupaban antes de su
llegada, así como la brutal competencia por el alimento, pero
una vez se ha aclimatado a un lugar de nada sirve maldecir y
patalear, resultando mucho más provechoso el disfrutar de su
pesca durante al menos estos meses invernales, pues también su
pesca tiene su parte de encanto y dificultad.
Puede estar
presente en grandes embalses, así como en ríos o incluso
pequeñas charcas, pues en realidad es un auténtico superviviente
que requiere mucho menos exigencias en cuanto a calidad del agua
que por ejemplo el lucio, adaptándose casi a cualquier
circunstancia.
Su fama por ser un
pez al que le gustan los grandes fondos tiene su buena parte de
razón, pues odia la luz del sol, pero esta particularidad
también depende en gran medida de la época del año, ya que en
primavera en época de freza puede encontrarse en apenas un metro
de profundidad, así como de la presencia de alimento en aguas
poco profundas o la coloración del agua, cuanto más cristalina
sea ésta, mayor es la incidencia de los rayos del sol por lo que
mayor será la profundidad en la que se ubiquen o viceversa a
aguas más tomadas, menor será la profundidad.
Un pez con fama de
misterioso
Dado que es un pez
que no se muestra a la vista del pescador, su presencia siempre
suele ser detectada en forma de picadas, pero resulta
sorprendente la forma en la que pueden aparecer de la nada, sin
saber de donde han venido, igualmente que desaparecer, habiendo
en muchas ocasiones lugares donde en determinados momentos
pueden estar por castigo y de repente sin razón aparente de un
día a otro no queda ni rastro de ellas, volviendo a salir de la
nada tiempo después o lugares donde en determinados años se
reúnen en bancos muy numerosos y otros en esa misma época y con
ese mismo nivel, parecen haber casi desaparecido.
Todo un misterio
el comportamiento y desplazamientos de estos peces y las razones
en las que se basan para esos masivos desplazamientos, quien
encuentre la lógica tendrá mucho ganado en su pesca.
Lo que si parece
claro y evidente es que es un pez de comportamiento gregario y
ese desplazarse en grupos más o menos numerosos en los grandes
embalses hacen que la localización en su pesca sea una pieza
clave y lo que más va a influir en el éxito o fracaso de la
jornada.
Para ello es vital
el saber elegir las zonas de pesca y buscar esas zonas basándose
en la lógica y no en el azar, comencemos:
Saber elegir o
desechar una zona de pesca
En cualquiera de
estos grandes embalses la orografía de una u otra zona puede
variar notablemente, eligiendo una u otra en función de las
características del lugar, de la profundidad, de la coloración
del agua y del tipo de fondo y de lo que más se adapta a los
requerimientos de este pez, es decir fondos duros de pizarra o
guijarros, pequeñas rocas, grandes plataformas sumergidas,
etc... desechando aquellas que no se adapten a sus
características.
Visibilidad en el
agua
Adecuar la
profundidad de pesca en función de la tonalidad del agua y de la
visibilidad, será muy difícil encontrar luciopercas salvo en
momentos muy puntuales del año en una profundidad pongamos de
2-3m en un agua cristalina y menos aún en días sin viento donde
el embalse parece una balsa de aceite y con el sol en todo lo
alto, a mayor visibilidad en el agua, mayor será la profundidad
a la que debemos pescar o por el contrario en aguas más turbias
sí que pueden estar en ese rango de profundidad, si el tipo de
fondo reúne unas buenas condiciones.
Cuando el río
suena...
Si en un
determinado lugar de un embalse x en algún momento y con un
nivel de agua se han dado numerosas concentraciones de estos
peces, no os quepa duda que es por algo y porque ese lugar
reunía los requisitos para ello, quizás en otros momentos aún
casi con las mismas condiciones no se den esas concentraciones,
pero siempre serán lugares en los que en mayor o menor medida
encontraremos luciopercas, nunca desestimaremos un determinado
lugar por estar más pescado o llevar más fama que otro, a veces
queremos encontrar ese paraíso perdido cuando es mucho más fácil
que todo eso y lo tenemos delante de nuestras narices, de todos
es sabido el querer pescar siempre la orilla de enfrente de
donde nos encontramos, la típica frase de esa orilla de enfrente
“tiene una pinta”, cuando muy probablemente si estuviéramos en
la otra, ésta nos parecería mejor, lo cual quiere decir el
contar con una pequeña embarcación a la hora de buscar esos
lugares y desplazarse, te facilita enormemente las cosas, pero
de nada sirve si no sabes moverte y no partes con las ideas más
o menos claras.
Adecuar los
señuelos al lugar de pesca
Partimos de la
base de que la lucioperca siempre o casi siempre la vamos a
encontrar literalmente pegada al fondo, es muy raro la presencia
de luciopercas suspendidas, salvo por presencia de alburnos o
algo similar es rarísimo, por lo que nada sirve por ejemplo el
pescar con un crankbait que puede bajar por ejemplo hasta los 6m
de profundidad, si estamos pescando en 10m, aunque haya
luciopercas en el lugar no vamos a trabajar el señuelo por su
campo de acción y no conseguiremos picadas, por lo que debemos
de optar muchas veces por uno u otro a razón de la profundidad
en la que estemos pescando, tal vez por eso la gran eficacia de
los pequeños vinilos o el pez muerto manejado con este pez ya
que gracias a su versatilidad te permite pescar diferentes
rangos de profundidad adecuando el gramaje que le pongamos.
Ser observador
cuando el embalse baja
Principalmente
durante el verano estos grandes embalses se encuentran muy bajos
de nivel, es entonces cuando sacan a la luz sus pequeños tesoros
ocultos, zonas que habían pasado desapercibidas y de repente un
año te das cuenta del potencial que tiene cuando ésta sea
cubierta por el agua y cuente con varios metros de profundidad,
pero en esto no sirve el decir “era por aquí”, no, hay que
quedarse con el lugar exacto, sacar fotografías, tomar
referencias claras para poder decir, estoy seguro de que era
“justo aquí debajo”.
Pesca vertical
Aunque esta pesca
es perfectamente válida para la pesca de la lucioperca y de
hecho es muy practicada en muchos países Europeos, no es la que
sea más de mi agrado, ni la que creo resulta más efectiva,
aunque sí se asemeja bastante a una pesca vertical, pues dado
que por norma general se pesca en bastante profundidad y muy
cercano al fondo se ha de trabajar el señuelo de una forma muy
lenta para mantenerlo siempre ahí, una pesca tal vez muy
monótona pero a la vez sumamente técnica cuando se trata de
adivinar lo que ocurre ahí abajo, de saber distinguir el roce
con una piedra de una picada en décimas de segundo, este pez
permite pocos errores y no te da segundas oportunidades.
Pescar en cada
lugar, tan sólo el tiempo justo
Cuando hemos
optado por pescar una zona, debemos de pescarla cubriendo todos
los ángulos posibles, en forma de abanico, despacio y
minuciosamente, pero si en ese tiempo que nos ha llevado no
hemos obtenido picada alguna, debemos de buscar otro lugar y no
perder el tiempo pescando machaconamente el mismo lugar, si
hubiese luciopercas en las inmediaciones, una u otra se hubiese
encargado de transmitirlo en forma de picada, sólo insistiremos
en una zona cuando se vayan produciendo picadas regularmente.
Sonda, en este
caso, sí
Así como para
pescar siluros al lanzado, la sonda de muy poco sirve, salvo en
casos muy puntuales saber donde se encuentra exactamente ese
escalón o esa isla sumergida, para la pesca de la lucioperca si
que resulta de gran ayuda para decirnos el tipo de fondo que hay
bajo nosotros, la profundidad, los pequeños accidentes en el
terreno, esas plataformas o islas sumergidas, incluso la
presencia de peces pegados al fondo.
Una selección
difícil
Casi con todas la
especies puedes seguir una especie de patrones para seleccionar
el tamaño de las capturas, bien sea seleccionando los lugares de
pesca, las horas en las que pescar, la época del año, el tamaño
de los señuelos, etc...
Con la lucioperca
aunque también es posible sobre todo en cuanto a época del año
sin duda Marzo y Abril son los meses en que estas grandes
luciopercas se encuentran más accesibles, por su carácter
impredecible y misterioso es más complicado que con otras
especies y un ejemplar de grandes dimensiones lo más probable es
que salga en el lugar y el día más inesperado y por norma
general en días con muy pocas o una solitaria captura, culpa de
esto también la tiene el que estos grandes ejemplares son mucho
más solitarios que sus congéneres más jóvenes.
Como anécdota
puedo citar que mis tres luciopercas más grandes, ni siquiera
han sido pescadas saliendo a por luciopercas, sino tratando de
pescar siluros al lanzado y con equipos poco sutiles y acordes a
su pesca, si bien esa falta de sutileza se ha visto compensada
por la turbidez de las aguas de esas zonas.
Trenzados, sí,
gracias
Pescando por
encima de los 6-7m de profundidad y más en una pesca como ésta
donde el sentido del tacto juega un papel tan importante, parece
claro que el uso de líneas trenzadas es prácticamente
imprescindible a la hora de detectar las picadas y clavar en el
menos tiempo posible.
Espero que estos
pequeños consejos os puedan servir de ayuda sin un día salís a
por luciopercas, una pez tal vez con una pobre pelea y
reputación, pero que nos puede sacar de la rutina en estos meses
invernales, sencillamente una opción más muy a tener en cuenta y
que como con todas las demás especies merece el mismo trato y
respeto, hasta la próxima, BUENA PESCA. |