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Todo lo que debes saber para pescar Luciopercas en grandes embalses

FederPesca nº 147. Enero 2009

Por Alberto Millán

   
   

Luciopercas en grandes embalses

Aunque no sea un pez que goce de una buena reputación y no cuenta con la simpatía y la consideración que se le da en otros países europeos, lo cierto es que la lucioperca está presente en muchas masas de agua españolas y nos guste o no, la realidad es esa, convirtiéndose en una alternativa perfectamente válida para la pesca en los meses invernales en decremento de otras especies en franco declive como el lucio.

Cierto es que no es éste un pez que se caracterice precisamente por su pelea y cierto también que su presencia en muchas aguas va en decremento de otras especies tal vez más deportivas que en muchos casos se ven desplazadas al ocupar el hábitat que ocupaban antes de su llegada, así como la brutal competencia por el alimento, pero una vez se ha aclimatado a un lugar de nada sirve maldecir y patalear, resultando mucho más provechoso el disfrutar de su pesca durante al menos estos meses invernales, pues también su pesca tiene su parte de encanto y dificultad.

Puede estar presente en grandes embalses, así como en ríos o incluso pequeñas charcas, pues en realidad es un auténtico superviviente que requiere mucho menos exigencias en cuanto a calidad del agua que por ejemplo el lucio, adaptándose casi a cualquier circunstancia.

Su fama por ser un pez al que le gustan los grandes fondos tiene su buena parte de razón, pues odia la luz del sol, pero esta particularidad también depende en gran medida de la época del año, ya que en primavera en época de freza puede encontrarse en apenas un metro de profundidad, así como de la presencia de alimento en aguas poco profundas o la coloración del agua, cuanto más cristalina sea ésta, mayor es la incidencia de los rayos del sol por lo que mayor será la profundidad en la que se ubiquen o viceversa a aguas más tomadas, menor será la profundidad.

Un pez con fama de misterioso

Dado que es un pez que no se muestra a la vista del pescador, su presencia siempre suele ser detectada en forma de picadas, pero resulta sorprendente la forma en la que pueden aparecer de la nada, sin saber de donde han venido, igualmente que desaparecer, habiendo en muchas ocasiones lugares donde en determinados momentos pueden estar por castigo y de repente sin razón aparente de un día a otro no queda ni rastro de ellas, volviendo a salir de la nada tiempo después o lugares donde en determinados años se reúnen en bancos muy numerosos y otros en esa misma época y con ese mismo nivel, parecen haber casi desaparecido.

Todo un misterio el comportamiento y desplazamientos de estos peces y las razones en las que se basan para esos masivos desplazamientos, quien encuentre la lógica tendrá mucho ganado en su pesca.

Lo que si parece claro y evidente es que es un pez de comportamiento gregario y ese desplazarse en grupos más o menos numerosos en los grandes embalses hacen que la localización en su pesca sea una pieza clave y lo que más va a influir en el éxito o fracaso de la jornada.

Para ello es vital el saber elegir las zonas de pesca y buscar esas zonas basándose en la lógica y no en el azar, comencemos:

Saber elegir o desechar una zona de pesca

En cualquiera de estos grandes embalses la orografía de una u otra zona puede variar notablemente, eligiendo una u otra en función de las características del lugar, de la profundidad, de la coloración del agua y del tipo de fondo y de lo que más se adapta a los requerimientos de este pez, es decir fondos duros de pizarra o guijarros, pequeñas rocas, grandes plataformas sumergidas, etc... desechando aquellas que no se adapten a sus características.

Visibilidad en el agua

Adecuar la profundidad de pesca en función de la tonalidad del agua y de la visibilidad, será muy difícil encontrar luciopercas salvo en momentos muy puntuales del año en una profundidad pongamos de 2-3m en un agua cristalina y menos aún en días sin viento donde el embalse parece una balsa de aceite y con el sol en todo lo alto, a mayor visibilidad en el agua, mayor será la profundidad a la que debemos pescar o por el contrario en aguas más turbias sí que pueden estar en ese rango de profundidad, si el tipo de fondo reúne unas buenas condiciones.

Cuando el río suena...

Si en un determinado lugar de un embalse x en algún momento y con un nivel de agua se han dado numerosas concentraciones de estos peces, no os quepa duda que es por algo y porque ese lugar reunía los requisitos para ello, quizás en otros momentos aún casi con las mismas condiciones no se den esas concentraciones, pero siempre serán lugares en los que en mayor o menor medida encontraremos luciopercas, nunca desestimaremos un determinado lugar por estar más pescado o llevar más fama que otro, a veces queremos encontrar ese paraíso perdido cuando es mucho más fácil que todo eso y lo tenemos delante de nuestras narices, de todos es sabido el querer pescar siempre la orilla de enfrente de donde nos encontramos, la típica frase de esa orilla de enfrente “tiene una pinta”, cuando muy probablemente si estuviéramos en la otra, ésta nos parecería mejor, lo cual quiere decir el contar con una pequeña embarcación a la hora de buscar esos lugares y desplazarse, te facilita enormemente las cosas, pero de nada sirve si no sabes moverte y no partes con las ideas más o menos claras.

Adecuar los señuelos al lugar de pesca

Partimos de la base de que la lucioperca siempre o casi siempre la vamos a encontrar literalmente pegada al fondo, es muy raro la presencia de luciopercas suspendidas, salvo por presencia de alburnos o algo similar es rarísimo, por lo que nada sirve por ejemplo el pescar con un crankbait que puede bajar por ejemplo hasta los 6m de profundidad, si estamos pescando en 10m, aunque haya luciopercas en el lugar no vamos a trabajar el señuelo por su campo de acción y no conseguiremos picadas, por lo que debemos de optar muchas veces por uno u otro a razón de la profundidad en la que estemos pescando, tal vez por eso la gran eficacia de los pequeños vinilos o el pez muerto manejado con este pez ya que gracias a su versatilidad te permite pescar diferentes rangos de profundidad adecuando el gramaje que le pongamos.

Ser observador cuando el embalse baja

Principalmente durante el verano estos grandes embalses se encuentran muy bajos de nivel, es entonces cuando sacan a la luz sus pequeños tesoros ocultos, zonas que habían pasado desapercibidas y de repente un año te das cuenta del potencial que tiene cuando ésta sea cubierta por el agua y cuente con varios metros de profundidad, pero en esto no sirve el decir “era por aquí”, no, hay que quedarse con el lugar exacto, sacar fotografías, tomar referencias claras para poder decir, estoy seguro de que era “justo aquí debajo”.

Pesca vertical

Aunque esta pesca es perfectamente válida para la pesca de la lucioperca y de hecho es muy practicada en muchos países Europeos, no es la que sea más de mi agrado, ni la que creo resulta más efectiva, aunque sí se asemeja bastante a una pesca vertical, pues dado que por norma general se pesca en bastante profundidad y muy cercano al fondo se ha de trabajar el señuelo de una forma muy lenta para mantenerlo siempre ahí, una pesca tal vez muy monótona pero a la vez sumamente técnica cuando se trata de adivinar lo que ocurre ahí abajo, de saber distinguir el roce con una piedra de una picada en décimas de segundo, este pez permite pocos errores y no te da segundas oportunidades.

Pescar en cada lugar, tan sólo el tiempo justo

Cuando hemos optado por pescar una zona, debemos de pescarla cubriendo todos los ángulos posibles, en forma de abanico, despacio y minuciosamente, pero si en ese tiempo que nos ha llevado no hemos obtenido picada alguna, debemos de buscar otro lugar y no perder el tiempo pescando machaconamente el mismo lugar, si hubiese luciopercas en las inmediaciones, una u otra se hubiese encargado de transmitirlo en forma de picada, sólo insistiremos en una zona cuando se vayan produciendo picadas regularmente.

Sonda, en este caso, sí

Así como para pescar siluros al lanzado, la sonda de muy poco sirve, salvo en casos muy puntuales saber donde se encuentra exactamente ese escalón o esa isla sumergida, para la pesca de la lucioperca si que resulta de gran ayuda para decirnos el tipo de fondo que hay bajo nosotros, la profundidad, los pequeños accidentes en el terreno, esas plataformas o islas sumergidas, incluso la presencia de peces pegados al fondo.

Una selección difícil

Casi con todas la especies puedes seguir una especie de patrones para seleccionar el tamaño de las capturas, bien sea seleccionando los lugares de pesca, las horas en las que pescar, la época del año, el tamaño de los señuelos, etc...

Con la lucioperca aunque también es posible sobre todo en cuanto a época del año sin duda Marzo y Abril son los meses en que estas grandes luciopercas se encuentran más accesibles, por su carácter impredecible y misterioso es más complicado que con otras especies y un ejemplar de grandes dimensiones lo más probable es que salga en el lugar y el día más inesperado y por norma general en días con muy pocas o una solitaria captura, culpa de esto también la tiene el que estos grandes ejemplares son mucho más solitarios que sus congéneres más jóvenes.

Como anécdota puedo citar que mis tres luciopercas más grandes, ni siquiera han sido pescadas saliendo a por luciopercas, sino tratando de pescar siluros al lanzado y con equipos poco sutiles y acordes a su pesca, si bien esa falta de sutileza se ha visto compensada por la turbidez de las aguas de esas zonas.

Trenzados, sí, gracias

Pescando por encima de los 6-7m de profundidad y más en una pesca como ésta donde el sentido del tacto juega un papel tan importante, parece claro que el uso de líneas trenzadas es prácticamente imprescindible a la hora de detectar las picadas y clavar en el menos tiempo posible.

Espero que estos pequeños consejos os puedan servir de ayuda sin un día salís a por luciopercas, una pez tal vez con una pobre pelea y reputación, pero que nos puede sacar de la rutina en estos meses invernales, sencillamente una opción más muy a tener en cuenta y que como con todas las demás especies merece el mismo trato y respeto, hasta la próxima, BUENA PESCA.

 

 

 

 

 
 
 

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