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Aunque
existen otros lugares por estas tierras aragonesas en los que
también habita la especie Esox lucius, lo cierto es que es el
río Gállego en su parte media-alta y baja y los embalses que se
dan en este tramo los que le dan fama.
Y renombre a estas
aguas por su población y calidad luciera. Como dice el refrán:
“cuando el río suena, es porque agua (o lucios) lleva...”. Este
río posee para mí un encanto muy especial ya que es en cierto
modo la “escuela” donde he aprendido todo cuanto sé sobre este
pez. Es la magia de ponerse un vadeador y lanzarse a la
aventura, a caminar, a vadear cada una de sus orillas, a
descubrir un nuevo tramo cada día, quizás un recóndito lugar que
muy pocas veces ha sido pescado, es un río del que creo puedo
presumir de conocerlo muy bien y que prácticamente en todo este
recorrido –y son muchos kilómetros– lo he pescado en una u otra
ocasión.
ZONAS: DESDE
LA PEÑA HASTA ZARAGOZA
Desde aguas
arriba del embalse de La Peña, hasta prácticamente a ocho o diez
kilómetros de su desembocadura en Zaragoza capital, el lucio en
mayor o menor medida se encuentra presente en todo su recorrido.
Estamos hablando de bastantes kilómetros, por lo que vamos a
dividirlos en varias zonas: por un lado lo que serían los tres
embalses que se dan en este tramo, La Peña, Ardisa y La
Sotonera, (si bien este último recibe las aguas del Gállego por
medio de un canal y no directamente del propio río) y por otro
el río, el cual vamos a dividir en otras tres zonas, la parte
más alta, que iría desde la presa del embalse de La Peña hasta
la recula del embalse de Ardisa, en la pequeña población de
Eres, la parte llamémosla “media” que iría desde la parte de
debajo del embalse de Ardisa hasta la localidad de Gurrea de
Gállego, y la zona baja que iría desde esta población hasta
prácticamente sudesembocadura en Zaragoza capital.
Cualquiera que leyera en estos últimos años el Boletín de Pesca
en Aragón podría ver cómo en el citado embalse se citaban
especies como la madrilla, la trucha (hay cuatro), el black bass
o la carpa, pero en ningún caso hacía mención al lucio. Como
casi siempre, los pescadores vamos muy por delante de la
Administración.
Su
población luciera se remonta a no hace demasiados años,
posiblemente a repoblaciones ilegales procedentes del río
Gállego, pues yaaunque presentes en el río desde hace mucho
tiempo, la presa tiene una notable altura y resulta insalvable
para ningún pez, por lo que es deducible que fueran
introducidos, es probable incluso que fuese cosa de pescadores
franceses debido a la relativa cercanía de este embalse con la
frontera del país vecino y a la enorme afi ción allí por la
pesca del “brochet”, que es como se le conoce al lucio, aunque
esto son tan sólo teorías.
Este
embalse recibe las aguas del río Gállego por un extremo, y por
el otro también recibe un pequeño aporte hídrico del río Asabón. |