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Nos
encontramos a orillas del embalse de Mequinenza, en su parte
baja, el día es soleado y con ausencia de viento. La temperatura
es agradable...
Nuestro objetivo
es la pesca de la lucioperca, hacernos con un buen número de
ellas, y para ello contamos con una pequeña embarcación equipada
con una sonda que nos servirá de gran ayuda, puesto que es la
primera vez que visitamos este embalse y no conocemos las zonas
de pesca. Tan sólo sabemos que las luciopercas están bien
presentes en este embalse en toda su extensión, pero ¿dónde?,
¿por dónde empezar ante tal inmensidad de agua?, ¿qué técnicas
emplear? Debido a la orografía escarpada de la zona, la claridad
del agua, y con el sol en todo lo alto y sin viento..., sería
recomendable empezar por pescar y buscar zonas más bien
profundas, por encima de los seis o siete metros de profundidad.
Difícilmente podremos encontrar luciopercas en menor
profundidad, o al menos un buen número de ellas. Demasiadas
contrariedades: el sol, el agua transparente, la ausencia de
viento..., para que éstas se encuentren en menor profundidad. A
partir de ahí, es cuestión de comenzar a devanarnos un poco la
cabeza y empezar a buscar.
¿QUÉ ES LO
QUE BUSCAMOS?
Zonas con un
descenso pronunciado y fondo duro. Ayudados por la sonda,
seguiremos ese descenso hasta que lleguemos a un tope, donde
comience a hacerlo de forma mucho más suave y progresiva. Estas
zonas son una ubicación muy habitual en las luciopercas, a veces
daremos con lugares donde a escasos metros de la orilla nos
encontramos con profundidades importantes, para luego pasar a
ser una especie de playa sumergida que desciende muy
progresivamente. En lugares así en ocasiones se encuentran
alejadas decenas y decenas de metros de la orilla.
Plataformas
También son muy
interesantes las plataformas sumergidas y que cuenten con varios
metros de profundidad, las cuales constituyen un accidente en el
terreno muy sugerente para cualquier depredador, no siendo la
lucioperca una excepción.
Árboles
sumergidos
Aunque quizás
no sea la lucioperca la especie que siente más predilección por
apostarse entre las ramas, lo cierto es que en ocasiones, y
sobre todo los ejemplares grandes, mucho más solitarios, no es
inhabitual encontrarlos ahí..., siempre que cuenten con buena
profundidad.
Playas
extensas
Hay playas que
en realidad no lo son, que descienden poco a poco y en las que a
bastantes metros de la orilla, aún tratándose de teóricas
“playas”, nos damos cuenta que contamos con ocho o diez metros
de profundidad. En muchos casos habrá presencia de luciopercas,
normalmente sobre fondos guijarrosos y limpios, carentes de
obstáculos. |