|
 |
Abril, 2007,
embalse de Mequinenza
Con un Ebro
totalmente desbordado, éramos pocos los locos que se atrevían a
pescar esa zona del embalse, un tiro de agua exagerado, ramas y
hasta árboles flotando que bajaban por este tramo de
río-embalse, resulta complicada la pesca en la cola de un
embalse al que le entran 2000m3 de agua por segundo.
El caso es que
habíamos clavado un par de siluros de pequeño tamaño, cuando
llegamos a una zona de esas que cuando el embalse está pleno de
capacidad, como era el caso, casi siempre hay algún “miura”
rondando por la zona, porque casi siempre hay carpas cuando el
agua la inunda.
En uno de los
lances el señuelo, en este caso un grub de vinilo, se detiene
bruscamente, notando claramente el topetazo y el “miura” que
abandona la zona a gran velocidad, 10, 20, 30, 40m de
línea....aquello era imparable, la verdad esas salvajes y
alocadas arrancadas sólo las he visto-sentido cuando es un
siluro XXL y encima viene robado.
Intenté pararlo,
apretando un poco más el freno y sigue sacando línea, la tensión
es brutal, de repente la bobina del carrete de casting
deja de girar, el trenzado debido a la extrema tensión se ha
clavado en la bobina, impidiendo la salida del hilo, es como si
te hubieses quedado sin línea de reserva, intento estirar el
brazo todo lo que puedo para darle más recorrido, incluso
llegando a meter éste en el agua, ya a la desesperada, aprieto
la palanca de lanzado que deja la bobina libre y ni aún con esas
sale 1cm de línea, “lo que sea” ha partido un trenzado del
0,40mm con una facilidad asombrosa, quedándote con cara de
“tonto” y pensando: pero que es lo que he clavado yo aquí!!!, un
pez que sin poder ganarle 1cm de línea te hace eso...sin duda es
algo muy, muy grande.
He de decir que
esta situación de clavarse el trenzado en la bobina pescando con
equipos de casting, no es la primera vez que sucede, aunque
ninguna vez me había pasado hasta ese extremo de bloquearse
totalmente, de hecho cada vez que se pelea un siluro, se ha de
efectuar un lance a la nada para bobinar correctamente la línea,
ya que se ha clavado debido a la extrema tensión.
Mayo 2007, embalse
de Mequinenza
Eran los primeros
días de Mayo, este año 2007 debido a diversos frentes fríos de
última hora todo iba muy retrasado, las carpas no habían
iniciado su freza y la pesca al lanzado para el mes en el que
nos encontrábamos estaba complicada, limitándose a 4-5 picadas
diarias, tan sólo en dos días de pesca habíamos conseguido sacar
4 siluros de pequeño-mediano tamaño, al margen de algunas
picadas falladas y algunos desclavados, ese tercer día de pesca
comenzamos a pescar una zona la cual, aunque habíamos pescado
muy cerca, no la habíamos tocado aún en los anteriores días, en
el segundo lance nos encontrábamos peleando un buen siluro,
después de sacarlo acudimos de nuevo a la zona, a ver si era un
mero accidente o había más siluros en la zona, muy pronto
salimos de dudas, escasos metros más abajo del lugar de la
primera picada nos encontrábamos peleando dos siluros al mismo
tiempo, dando una vez más la razón a la teoría que en esta pesca
es primordial la localización y el saber moverte por una u otra
zona hasta encontrar “la llave maestra”, puede pasarse de la
pesadilla a la fantasía en un sólo lance.
Junio 2007, río
Ebro
Primera salida del
año en el río, a mosca y desde el pato, como se suele decir, a
la fuerza ahorcan!!! Y es que ante la prohibición de navegar a
motor en el río Ebro aguas arriba del azud de Escatrón, el
socorrido pato hace su papel.
El día iba sobre
ruedas y me estaba divirtiendo de lo lindo, un montón de
pequeños siluros entre 5 y 15kg habían dado la cara antes estas
terroríficas “moscarillas”, este día sucedieron más de una
anécdota, la primera de ellas llegó cuando en uno de los lances
veo como un siluro de unos 7-8kg mueve nada más tocar el señuelo
el agua, dos pequeños tironcitos y voila!!!
Todo normal hasta
que de repente, ese pequeño siluro parece que vaya trucado,
empieza a robar y robar metros de línea y mis sospechas se
confirman cuando veo una enorme cola negra, que parece ser no es
la de un siluro de 7-8kg, minutos después la tensión se pierde y
un pequeño siluro completamente magullado y creo yo con cara de
miedo, estaba siendo desclavado...
Junio 2007, río
Ebro
Comenzaré diciendo
que recomendado por un amigo o casi debería decir “enemigo” ese
día le acople al pato una especie de sobreasiento de espuma con
la intención de pescar más alto.
La verdad es que
si dijese que no imaginé que podía pasar mentiría, ya que
anteriormente con un siluro de unos 25kg, vi como “el culo” y el
sobreasiento de espuma resbalaban, pero bueno... de eso que
hasta que no pasan las cosas nunca parece que vayan a pasar,
creo que hacía el siluro número 15 de la mañana, en uno de los
muchos lances, nada más tocar el estramer el agua, veo una
enorme cola y noto claramente la picada, se ha visto casi entero
y es grande para tratarse de esta zona del río, enseguida busca
el cauce y la presión es brutal, aunque no está demasiado lejos
de donde me encuentro, noto como el sobreasiento se escurre por
momentos y pasó lo que tenía que pasar, os imagináis la escena?
Un pato boca abajo, yo nadando con el wader puesto hasta los
topes de agua y un ”pepino” de 2,01m tirando de la caña,
realmente aún no sé ni como pero pude darle la vuelta al pato y
subirme de nuevo a el y retomar la pelea, el pequeño resultó ser
un siluro de 2,01m, el cual salió demasiado “caro”, móvil,
cámara de fotos, etc, dijeron basta ese día, con lo poco que
cuesta una bolsa estanca, que no?
Agosto del 2007,
río Ebro
Mismo tramo, mismo
escenario y misma técnica, desde el pato y a mosca, ese día iba
sólo, es la única vez que he ido sólo a pescar siluros desde el
pato, aún con chaleco salvavidas, móvil, etc, no es demasiado
recomendable hacerlo.
La verdad es que
ese día también me divertí de lo lindo y casi llegaron a 20 los
siluros pescados.
Normalmente
siempre pescaba ese tramo aguas arriba del acceso al agua, hasta
llegar a un azud en el que ya no podías continuar pescando, pero
este día decidí pescar aguas abajo, una de las orillas era un
lugar en el que en bastantes puntos hacia pie y estaba infectada
de algas.
Llevaba ya varios
pequeños siluros pescados, incluso alguno no tan pequeño que
podía que podía tener perfectamente sus 30kg, cuando en uno de
esos claros entre algas, notó una clara picada y al clavar veo
perfectamente un pequeño siluro, uno más para la colección,
mientras lo estoy sacando a unos 3-4m del lugar en el que
estaba, veo un gran remolino, algo realmente grande que se
acababa de espantar (creía) entre las algas, aunque pronto veo
que no ha sido realmente así, cuando empieza a sacar metros y
metros de línea y ayudado por la poca profundidad del lugar veo
un enorme “bigotes” al otro extremo de la línea,
impresionante!!!, esta vez llegó a subir hasta la misma
superficie, lo tuve a dos metros escasos de mi, con la mandíbula
casi desencajada y que se resistía a soltar lo que era su
desayuno, cuesta de creer, no?, como parece lógico al final
desistió , pero esa imagen permanecerá en la retina durante
mucho tiempo.
Esto que puede
parecer una anécdota, quizás no lo sea tanto, cuando hablando
con uno de los pocos y de hecho el que me metió el veneno de la
pesca de siluros con equipos de mosca, ese mismo año también
esta misma situación le había ocurrido ya en dos ocasiones,
casualidad?, no lo creo, quizás para un 2m, sea un manjar mucho
más suculento y apetitoso o tal vez sólo se más fácil de
conseguir un congénere de pequeño tamaño que una docena de
alburnos o incluso una carpa kilera de las que cada día quedan
menos.
Mayo 2008, embalse
de Mequinenza
No es demasiado
frecuente en este mes de Mayo que el río Ebro venga con riada,
estas fuertes avenidas de agua son mucho más propias de Marzo y
Abril que de Mayo, el caso es que hacia apenas 3 días, en esos
primeros días del mes de Mayo en dos zonas concretas del embalse
y bastante próximas entre sí habíamos dado con siluros que se
encontraban frezando, aunque ésta vez no se dejaban ver como en
otras ocasiones pues había algo más de profundidad, pero
conociendo el lugar y que era lo que se escondía debajo de esas
turbias aguas, una zona con hierbas sumergidas con 1,5m de
profundidad, como salieron de rozados y magullados y las fechas
en las que estábamos, no hace falta ser un lince para adivinar
que esos siluros se encontraban ahí frezando.
El caso es que
apenas tres días después nos dispusimos a pescar esas zonas,
pero esta vez el río Ebro venía con una fuerte crecida, un
importante “tiro de agua” y el nivel había ascendido más de un
metro, realmente tenía curiosidad por saber si los peces seguían
en esas zonas.
En el primer
intento, nada pasó y todo parecía indicar que habían dejado o
acabado la freza, tal vez pensé yo porqué esa entrada de agua
más fría había hecho descender la temperatura del agua un par de
grados.
La mañana no
transcurría nada bien y tal vez por eso de la desesperación o
tal vez intuición decidimos pescar de nuevo esas dos zonas
concretas, pero esta vez con un vinilo montado sobre un jig más
plomeado y más a conciencia, mucho más despacio.
En la primera de
esas zonas durante esos primeros lances mi compañero tuvo una
picada y en contra de lo que suele ser habitual, en vez de
buscar su cobijo en aguas abiertas, el miura se empeñó en buscar
los tamarices de la orilla, que se movían a su paso, varios
minutos, tal vez 3-4 de una tensión extrema y de intentar evitar
lo inevitable y el siluro sale victorioso partiendo la línea, en
esta zona nada más pasó y buscamos el segundo as bajo la manga,
pescando muy despacio, dejando incluso el señuelo reposando en
el fondo hasta que en una de esas pausas, al darle vida, un
claro “topetazo” casi me arranca literalmente la caña de la
mano, 20 minutos después una mole de 2,06m estaba lista para ser
fotografiada.
Se puede llamar
suerte, lógica o intuición, pero como tantas veces digo hay que
pescar de una forma u otra, en un lugar u otro, pero siempre
basándose en algo, esos siluros seguían ahí, tan sólo había que
adaptarse a la situación de esas subida de nivel y ponérselo más
fácil de lo que en un principio se lo habíamos puesto, dos
picadas que sin esa lógica, intuición o suerte no se hubiesen
producido y que bien valen un día de pesca.
Abril-Mayo 2008,
embalse de Mequinenza
Últimos días del
mes de Abril, día entre semana, ausencia de barcas pescando por
la zona, excelentes condiciones para la pesca, éste día en 5
horas de pesca un total de 10 picadas de las que salieron 6
siluros, al margen de otro que partió la línea y otro que hizo
del jig un amasijo de chatarra, de los cuales 5 estaban en la
barrera de los 2m, con una inmensa mole de 2,16m gordo como una
foca, dos días después, mismas condiciones, mismo nivel, misma
zona, pero... comienzo de un “megapuente” de 4 días consecutivos
en el que conté más de 20 pequeñas embarcaciones por la zona y
11 en la zona que dos días antes nos había deparado esos
combates, como me temía ante ese ajetreo de embarcaciones arriba
y abajo y la brutal presión de pesca los “bigotes” toman
precauciones, huyen desaparecen sin dejar rastro de ellos,
demostrando una vez más que no son tan fáciles como a veces
pueda parecer.
A veces pienso que
también ellos están pendientes de las hojas del calendario.
Junio 2008,
embalse de Ribarroja
Decidimos cambiar
de aires y pescar esta agua en las que siempre cabe la
posibilidad de un siluro realmente grande, de un auténtico XXL,
el día transcurría sin pena, ni gloria y todavía no habíamos
tocado “baba”, cuando en una zona de muy escasa profundidad,
nada más tocar la ondulante de agua noto una clara picada y se
ve perfectamente el siluro, el cual no parece muy grande, unos
minutos de pelea hasta que logro cogerlo con los guantes y
empieza a vomitar algo, que es eso que vomita?, no era otra cosa
que pellets sin digerir, realmente estaba atiborrado de pellets
y llevaba una barriga desproporcionada, hasta ahí algo bastante
normal si estuviesemos pescando con estos cebos en un área ya
cebada, pero lo curioso es que era una zona de muy poca
profundidad y ni pescábamos con pellets, ni había un solo puesto
de pesca desde orilla, donde había comido ese siluro todos esos
pellets?, una pregunta sin respuesta que te descoloca y te da
que pensar respecto a los desplazamientos, de que es lo que
incita que un siluro se aposte en una zona de poco agua, siendo
que llevaba la barriga llena, , de donde venía ese siluro,
demasiadas interrogantes sin una respuesta clara...
Junio 2008, río
Ebro
Aunque este hecho
se supone que debería ser una anécdota por inusual, el caso es
que concretamente en este tramo de río, ya casi se está
convirtiendo en algo bastante habitual.
Ya el sábado por
la mañana al clavar un pequeño siluro e ir a echarle el guante,
un cuarentón emergió a la superficie a su lado con siniestras
intenciones, tan sólo el hecho de vernos hizo que desistiera de
atacarlo.
Al día siguiente,
domingo estuvimos pescando ese mismo tramo, pero esta vez a
mosca y bajo un calor sofocante, a eso de las 12.00 de la mañana
llevábamos ya numerosas capturas de pequeño tamaño, cuando en
una zona con menos de 1m de agua, el streamer cae, seguido de un
golpe seco en la caña y una enorme cola hace intuir que esta vez
se trata de un siluro bastante grande y efectivamente por la
forma de tirar todo hace suponer que se trata de un buen siluro,
minutos después, empieza a subir a la superficie y vemos la cola
y parte del cuerpo de un siluro de no más de 10-12kg, pero...
como es posible? Pronto se aclararía todo, puesto que la cabeza
de ese siluro no se veía, estaba dentro de la boca de otro
cercano a los 2m, todo esto a escasos dos metros de nosotros,
intentamos fotografiarlo, pero el más pequeño, que es el que iba
realmente clavado, se desclavó, pero aún así pudimos echar una
foto en la que se aprecian los dos siluros, el más amarillento
es la “víctima” en la boca del más oscuro, hay que ver como se
las gastan estos peces!!!
Octubre 2008, río
Ebro
Hacía apenas 15
días en un tramo del río Ebro que nunca hasta ese día había
pescado, en mi primera visita había batido mi récord de siluro
pescado a mosca, una mole de 2,12m que superó en 11cm mi
anterior récord, el caso es que este día de primeros de Octubre
del 2008, decidimos hacerle una nueva visita, sabiendo que
aunque sería muy difícil, casi imposible superar ese récord,
había buenas moles en ese tramo de río y siempre con la
esperanza de pasar una mañana entretenida y hacernos con alguno
ya de buen tamaño.
La verdad es que
no iba nada mal el día y ya había clavado a mosca uno de 1,92m
que ya me dejaba más que satisfecho, cuando en una zona de
aneas, con algunas manchas aisladas de algas y apenas 50cm de
profundidad, diviso una gran sombra negra que apenas alcanzo a
ver, a pesar de no haber más de 50cm de agua, ¿carpa o siluro?,
muy pronto salí de dudas, un lance preciso, la moscarilla que
cae al agua y algo muy grande se revuelve pero falla el ataque,
de nuevo un lance a la zona, otro más y otro y de nuevo el gran
pez mueve sin llegar a clavarse, aunque se ve claramente que va
tras la estela de la pala, pero por alguna extraña razón a pesar
de ralentizarle los pequeños tirones pierde esas ondulaciones,
pero al mismo tiempo no huye despavorido a aguas profundas,
quedándose por la zona, hecho nada habitual, un par de lances
más a la zona, una retención en seco y “mobidick” que se
revuelca salpicándonos de agua en apenas 50cm de agua, algo
realmente muy grande empieza a robar metros y metros de línea,
sacando prácticamente toda cola de rata, después de tal vez
35-40 minutos, por fin se deja ver su silueta en superficie, un
enorme siluro yo le calculo sin temor a equivocarme por encima
de los 2,20m, cuando el pez está realmente agotado, mi compañero
lo atrapa de la boca, pero no con la firmeza necesaria y dando
un violento cabezazo se le escapa de las manos, partiendo el
bajo de línea, atónitos, vemos como el bigfish desaparece poco a
poco bajo las turbias aguas, (menos mal que al menos pudimos
sacarle unas fotografías donde se aprecia claramente su enorme
tamaño), la anécdota en sí, más que ésta de que partiera la
línea en el ultimísimo momento, es el darte tantas oportunidades
para clavarlo, la experiencia me dice que esto es algo nada
habitual, el moverlo una y otra vez, el ver como ataca el
streamer hasta tres veces sin irse de la zona buscando esas
ondulaciones perdidas, hasta que por fin logró meterlo en su
enorme bocaza...
Espero seguir
contando más anécdotas con el paso del tiempo, eso será señal de
que se siguen pescando siluros y de que a pesar de que al menos
para la pesca al lanzado en el embalse no corren los mejores
tiempos, siguen saliendo con regularidad, hasta la próxima BUENA
BABA.
|