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Pesca extrema, anécdotas trás los

Siluros

  FederPesca nº 150. Abril 2009

Por Alberto Millán

   
   

Abril, 2007, embalse de Mequinenza 

Con un Ebro totalmente desbordado, éramos pocos los locos que se atrevían a pescar esa zona del embalse, un tiro de agua exagerado, ramas y hasta árboles flotando que bajaban por este tramo de río-embalse, resulta complicada la pesca en la cola de un embalse al que le entran 2000m3 de agua por segundo.

El caso es que habíamos clavado un par de siluros de pequeño tamaño, cuando llegamos a una zona de esas que cuando el embalse está pleno de capacidad, como era el caso, casi siempre hay algún “miura” rondando por la zona, porque casi siempre hay carpas cuando el agua la inunda.

En uno de los lances el señuelo, en este caso un grub de vinilo, se detiene bruscamente, notando claramente el topetazo y el “miura” que abandona la zona a gran velocidad, 10, 20, 30, 40m de línea....aquello era imparable, la verdad esas salvajes y alocadas arrancadas sólo las he visto-sentido cuando es un siluro XXL y encima viene robado.

Intenté pararlo, apretando un poco más el freno y sigue sacando línea, la tensión es brutal, de repente la bobina del carrete de casting  deja de girar, el trenzado debido a la extrema tensión se ha clavado en la bobina, impidiendo la salida del hilo, es como si te hubieses quedado sin línea de reserva, intento estirar el brazo todo lo que puedo para darle más recorrido, incluso llegando a meter éste en el agua, ya a la desesperada, aprieto la palanca de lanzado que deja la bobina libre y ni aún con esas sale 1cm de línea, “lo que sea” ha partido un trenzado del 0,40mm con una facilidad asombrosa, quedándote con cara de “tonto” y pensando: pero que es lo que he clavado yo aquí!!!, un pez que sin poder ganarle 1cm de línea te hace eso...sin duda es algo muy, muy grande.

He de decir que esta situación de clavarse el trenzado en la bobina pescando con equipos de casting, no es la primera vez que sucede, aunque ninguna vez me había pasado hasta ese extremo de bloquearse totalmente, de hecho cada vez que se pelea un siluro, se ha de efectuar un lance a la nada para bobinar correctamente la línea, ya que se ha clavado debido a la extrema tensión.

Mayo 2007, embalse de Mequinenza

Eran los primeros días de Mayo, este año 2007 debido a diversos frentes fríos de última hora todo iba muy retrasado, las carpas no habían iniciado su freza y la pesca al lanzado para el mes en el que nos encontrábamos estaba complicada, limitándose a 4-5 picadas diarias, tan sólo en dos días de pesca habíamos conseguido sacar 4 siluros de pequeño-mediano tamaño, al margen de algunas picadas falladas y algunos desclavados, ese tercer día de pesca comenzamos a pescar una zona la cual, aunque habíamos pescado muy cerca, no la habíamos tocado aún en los anteriores días, en el segundo lance nos encontrábamos peleando un buen siluro, después de sacarlo acudimos de nuevo a la zona, a ver si era un mero accidente o había más siluros en la zona, muy pronto salimos de dudas, escasos metros más abajo del lugar de la primera picada nos encontrábamos peleando dos siluros al mismo tiempo, dando una vez más la razón a la teoría que en esta pesca es primordial la localización y el saber moverte por una u otra zona hasta encontrar “la llave maestra”, puede pasarse de la pesadilla a la fantasía en un sólo lance.

Junio 2007, río Ebro 

Primera salida del año en el río, a mosca y desde el pato, como se suele decir, a la fuerza ahorcan!!! Y es que ante la prohibición de navegar a motor en el río Ebro aguas arriba del azud de Escatrón, el socorrido pato hace su papel.

El día iba sobre ruedas y me estaba divirtiendo de lo lindo, un montón de pequeños siluros entre 5 y 15kg habían dado la cara antes estas terroríficas “moscarillas”, este día sucedieron más de una anécdota, la primera de ellas llegó cuando en uno de los lances veo como un siluro de unos 7-8kg mueve nada más tocar el señuelo el agua, dos pequeños tironcitos y voila!!!

Todo normal hasta que de repente, ese pequeño siluro parece que vaya trucado, empieza a robar y robar metros de línea y mis sospechas se confirman cuando veo una enorme cola negra, que parece ser no es la de un siluro de 7-8kg, minutos después la tensión se pierde y un pequeño siluro completamente magullado y creo yo con cara de miedo, estaba siendo desclavado...

Junio 2007, río Ebro

Comenzaré diciendo que recomendado por un amigo o casi debería decir “enemigo” ese día le acople al pato una especie de sobreasiento de espuma con la intención de pescar más alto.

La verdad es que si dijese que no imaginé que podía pasar mentiría, ya que anteriormente con un siluro de unos 25kg, vi como “el culo” y el sobreasiento de espuma resbalaban, pero bueno... de eso que hasta que no pasan las cosas nunca parece que vayan a pasar, creo que hacía el siluro número 15 de la mañana, en uno de los muchos lances, nada más tocar el estramer el agua, veo una enorme cola y noto claramente la picada, se ha visto casi entero y es grande para tratarse de esta zona del río, enseguida busca el cauce y la presión es brutal, aunque no está demasiado lejos de donde me encuentro, noto como el sobreasiento se escurre por momentos y pasó lo que tenía que pasar, os imagináis la escena? Un pato boca abajo, yo nadando con el wader puesto hasta los topes de agua y un ”pepino” de 2,01m tirando de la caña, realmente aún no sé ni como pero pude darle la vuelta al pato y subirme de nuevo a el y retomar la pelea, el pequeño resultó ser un siluro de 2,01m, el cual salió demasiado “caro”, móvil, cámara de fotos, etc, dijeron basta ese día, con lo poco que cuesta una bolsa estanca, que no?

Agosto del 2007, río Ebro

Mismo tramo, mismo escenario y misma técnica, desde el pato y a mosca, ese día iba sólo, es la única vez que he ido sólo a pescar siluros desde el pato, aún con chaleco salvavidas, móvil, etc, no es demasiado recomendable hacerlo.

La verdad es que ese día también me divertí de lo lindo y casi llegaron a 20 los siluros pescados.

Normalmente siempre pescaba ese tramo aguas arriba del acceso al agua, hasta llegar a un azud en el que ya no podías continuar pescando, pero este día decidí pescar aguas abajo, una de las orillas era un lugar en el que en bastantes puntos hacia pie y estaba infectada de algas.

Llevaba ya varios pequeños siluros pescados, incluso alguno no tan pequeño que podía que podía tener perfectamente sus 30kg, cuando en uno de esos claros entre algas, notó una clara picada y al clavar veo perfectamente un pequeño siluro, uno más para la colección, mientras lo estoy sacando a unos 3-4m del lugar en el que estaba, veo un gran remolino, algo realmente grande que se acababa de espantar (creía) entre las algas, aunque pronto veo que no ha sido realmente así, cuando empieza a sacar metros y metros de línea y ayudado por la poca profundidad del lugar veo un enorme “bigotes” al otro extremo de la línea, impresionante!!!, esta vez llegó a subir hasta la misma superficie, lo tuve a dos metros escasos de mi, con la mandíbula casi desencajada y que se resistía a soltar lo que era su desayuno, cuesta de creer, no?, como parece lógico al final desistió , pero esa imagen permanecerá en la retina durante mucho tiempo.

Esto que puede parecer una anécdota, quizás no lo sea tanto, cuando hablando con uno de los pocos y de hecho el que me metió el veneno de la pesca de siluros con equipos de mosca, ese mismo año también esta misma situación le había ocurrido ya en dos ocasiones, casualidad?, no lo creo, quizás para un 2m, sea un manjar mucho más suculento y apetitoso o tal vez sólo se más fácil de conseguir un congénere de pequeño tamaño que una docena de alburnos o incluso una carpa kilera de las que cada día quedan menos.

Mayo 2008, embalse de Mequinenza

No es demasiado frecuente en este mes de Mayo que el río Ebro venga con riada, estas fuertes avenidas de agua son mucho más propias de Marzo y Abril que de Mayo, el caso es que hacia apenas 3 días, en esos primeros días del mes de Mayo en dos zonas concretas del embalse y bastante próximas entre sí habíamos dado con siluros que se encontraban frezando, aunque ésta vez no se dejaban ver como en otras ocasiones pues había algo más de profundidad, pero conociendo el lugar y que era lo que se escondía debajo de esas turbias aguas, una zona con hierbas sumergidas con 1,5m de profundidad, como salieron de rozados y magullados y las fechas en las que estábamos, no hace falta ser un lince para adivinar que esos siluros se encontraban ahí frezando.

El caso es que apenas tres días después nos dispusimos a pescar esas zonas, pero esta vez el río Ebro venía con una fuerte crecida, un importante “tiro de agua” y el nivel había ascendido más de un metro, realmente tenía curiosidad por saber si los peces seguían en esas zonas.

En el primer intento, nada pasó y todo parecía indicar que habían dejado o acabado la freza, tal vez pensé yo porqué esa entrada de agua más fría había hecho descender la temperatura del agua un par de grados.

La mañana no transcurría nada bien y tal vez por eso de la desesperación o tal vez intuición decidimos pescar de nuevo esas dos zonas concretas, pero esta vez con un vinilo montado sobre un jig más plomeado y más a conciencia, mucho más despacio.

En la primera de esas zonas durante esos primeros lances mi compañero tuvo una picada y en contra de lo que suele ser habitual, en vez de buscar su cobijo en aguas abiertas, el miura se empeñó en buscar los tamarices de la orilla, que se movían a su paso, varios minutos, tal vez 3-4 de una tensión extrema y de intentar evitar lo inevitable y el siluro sale victorioso partiendo la línea, en esta zona nada más pasó y buscamos el segundo as bajo la manga, pescando muy despacio, dejando incluso el señuelo reposando en el fondo hasta que en una de esas pausas, al darle vida, un claro “topetazo” casi me arranca literalmente la caña de la mano, 20 minutos después una mole de 2,06m estaba lista para ser fotografiada.

Se puede llamar suerte, lógica o intuición, pero como tantas veces digo hay que pescar de una forma u otra, en un lugar u otro, pero siempre basándose en algo, esos siluros seguían ahí, tan sólo había que adaptarse a la situación de esas subida de nivel y ponérselo más fácil de lo que en un principio se lo habíamos puesto, dos picadas que sin esa lógica, intuición o suerte no se hubiesen producido y que bien valen un día de pesca.

Abril-Mayo 2008, embalse de Mequinenza

Últimos días del mes de Abril, día entre semana, ausencia de barcas pescando por la zona, excelentes condiciones para la pesca, éste día en 5 horas de pesca un total de 10 picadas de las que salieron 6 siluros, al margen de otro que partió la línea y otro que hizo del jig un amasijo de chatarra, de los cuales 5 estaban en la barrera de los 2m, con una inmensa mole de 2,16m gordo como una foca, dos días después, mismas condiciones, mismo nivel, misma zona, pero... comienzo de un “megapuente” de 4 días consecutivos en el que conté más de 20 pequeñas embarcaciones por la zona y 11 en la zona que dos días antes nos había deparado esos combates, como me temía ante ese ajetreo de embarcaciones arriba y abajo y la brutal presión de pesca los “bigotes” toman precauciones, huyen desaparecen sin dejar rastro de ellos, demostrando una vez más que no son tan fáciles como a veces pueda parecer.

A veces pienso que también ellos están pendientes de las hojas del calendario.

Junio 2008, embalse de Ribarroja

Decidimos cambiar de aires y pescar esta agua en las que siempre cabe la posibilidad de un siluro realmente grande, de un auténtico XXL, el día transcurría sin pena, ni gloria y todavía no habíamos tocado “baba”, cuando en una zona de muy escasa profundidad, nada más tocar la ondulante de agua noto una clara picada y se ve perfectamente el siluro, el cual no parece muy grande, unos minutos de pelea hasta que logro cogerlo con los guantes y empieza a vomitar algo, que es eso que vomita?, no era otra cosa que pellets sin digerir, realmente estaba atiborrado de pellets y llevaba una barriga desproporcionada, hasta ahí algo bastante normal si estuviesemos pescando con estos cebos en un área ya cebada, pero lo curioso es que era una zona de muy poca profundidad y ni pescábamos con pellets, ni había un solo puesto de pesca desde orilla, donde había comido ese siluro todos esos pellets?, una pregunta sin respuesta que te descoloca y te da que pensar respecto a los desplazamientos, de que es lo que incita que un siluro se aposte en una zona de poco agua, siendo que llevaba la barriga llena, , de donde venía ese siluro, demasiadas interrogantes sin una respuesta clara...

Junio 2008, río Ebro

Aunque este hecho se supone que debería ser una anécdota por inusual, el caso es que concretamente en este tramo de río, ya casi se está convirtiendo en algo bastante habitual.

Ya el sábado por la mañana al clavar un pequeño siluro e ir a echarle el guante, un cuarentón emergió a la superficie a su lado con siniestras intenciones, tan sólo el hecho de vernos hizo que desistiera de atacarlo.

Al día siguiente, domingo estuvimos pescando ese mismo tramo, pero esta vez a mosca y bajo un calor sofocante, a eso de las 12.00 de la mañana llevábamos ya numerosas capturas de pequeño tamaño, cuando en una zona con menos de 1m de agua, el streamer cae, seguido de un golpe seco en la caña y una enorme cola hace intuir que esta vez se trata de un siluro bastante grande y efectivamente por la forma de tirar todo hace suponer que se trata de un buen siluro, minutos después, empieza a subir a la superficie y vemos la cola y parte del cuerpo de un siluro de no más de 10-12kg, pero... como es posible? Pronto se aclararía todo, puesto que la cabeza de ese siluro no se veía, estaba dentro de la boca de otro cercano a los 2m, todo esto a escasos dos metros de nosotros, intentamos fotografiarlo, pero el más pequeño, que es el que iba realmente clavado, se desclavó, pero aún así pudimos echar una foto en la que se aprecian los dos siluros, el más amarillento es la “víctima” en la boca del más oscuro, hay que ver como se las gastan estos peces!!!

Octubre 2008, río Ebro

Hacía apenas 15 días en un tramo del río Ebro que nunca hasta ese día había pescado, en mi primera visita había batido mi récord de siluro pescado a mosca, una mole de 2,12m que superó en 11cm mi anterior récord, el caso es que este día de primeros de Octubre del 2008, decidimos hacerle una nueva visita, sabiendo que aunque sería muy difícil, casi imposible superar ese récord, había buenas moles en ese tramo de río y siempre con la esperanza de pasar una mañana entretenida y hacernos con alguno ya de buen tamaño.

La verdad es que no iba nada mal el día y ya había clavado a mosca uno de 1,92m que ya me dejaba más que satisfecho, cuando en una zona de aneas, con algunas manchas aisladas de algas y apenas 50cm de profundidad, diviso una gran sombra negra que apenas alcanzo a ver, a pesar de no haber más de 50cm de agua, ¿carpa o siluro?, muy pronto salí de dudas, un lance preciso, la moscarilla que cae al agua y algo muy grande se revuelve pero falla el ataque, de nuevo un lance a la zona, otro más y otro y de nuevo el gran pez mueve sin llegar a clavarse, aunque se ve claramente que va tras la estela de la pala, pero por alguna extraña razón a pesar de ralentizarle los pequeños tirones pierde esas ondulaciones, pero al mismo tiempo no huye despavorido a aguas profundas, quedándose por la zona, hecho nada habitual, un par de lances más a la zona, una retención en seco y “mobidick” que se revuelca salpicándonos de agua en apenas 50cm de agua, algo realmente muy grande empieza a robar metros y metros de línea, sacando prácticamente toda cola de rata, después de tal vez 35-40 minutos, por fin se deja ver su silueta en superficie, un enorme siluro yo le calculo sin temor a equivocarme por encima de los 2,20m, cuando el pez está realmente agotado, mi compañero lo atrapa de la boca, pero no con la firmeza necesaria y dando un violento cabezazo se le escapa de las manos, partiendo el bajo de línea, atónitos, vemos como el bigfish desaparece poco a poco bajo las turbias aguas, (menos mal que al menos pudimos sacarle unas fotografías donde se aprecia claramente su enorme tamaño), la anécdota en sí, más que ésta de que partiera la línea en el ultimísimo momento, es el darte tantas oportunidades para clavarlo, la experiencia me dice que esto es algo nada habitual, el moverlo una y otra vez, el ver como ataca el streamer hasta tres veces sin irse de la zona buscando esas ondulaciones perdidas, hasta que por fin logró meterlo en su enorme bocaza...

Espero seguir contando más anécdotas con el paso del tiempo, eso será señal de que se siguen pescando siluros y de que a pesar de que al menos para la pesca al lanzado en el embalse no corren los mejores tiempos, siguen saliendo con regularidad, hasta la próxima BUENA BABA.

 

 

 

 
 
 

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