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Hacia ya tiempo que añoraba la llegada de los primeros días de
marzo y abril con el consiguiente aumento de las horas de sol,
de temperaturas agradables, cualquier excusa es buena para ir a
por “bigotes”, con un mínimo de garantías. Y así llega el
ansiado principio de la primavera. Como cada año, durante buena
parte del otoño y el invierno, las lluvias y el aumento de
caudal del Ebro, han hecho incrementarse considerablemente el
nivel del embalse, que en estos primeros días en nada se parece
a como estaba a finales del mes de octubre del pasado año,
coincidiendo con las últimas salidas a por siluros.
MESES DE PECES GRANDES. Las aguas se encuentran aún
francamente frías, no vamos a ver la vida y la actividad que
brotará meses después. Ahora, salvo años excepcionales o
circunstancias puntuales, no vamos a ver siluros medio varados
en medio metro de agua, ni tampoco concentraciones de siluros
acechando las carpas, es más, ni siquiera vamos a ver carpas,
pero a poca suerte que tengamos y a poco que elijamos bien los
lugares a pescar, contamos con serias posibilidades de hacernos
con un auténtico “Miura”. Como sucede con casi todas las
especies, son los más grandes, los que madrugadores a la hora de
despertar del letargo invernal y mostrar actividad buscando
zonas menos profundas.
¿CEBO O LANCE?. Antes de responder a esta pregunta, he de
decir que no soy el clásico pescador purista cerrado al que sólo
le interesa y practica una modalidad con una determinada
especie. A mí me gusta la pesca en toda su extensión, aunque sí
es verdad que siento una especial debilidad por los peces
grandes, por las especies que adquieren un buen tamaño. Hablando
de siluros, he de decir que la mayoría de las salidas, quizás un
noventa y cinco por ciento, sean al lanzado, aunque eso no quita
para que en ocasiones pueda resultar también efectivo pescar
estáticamente a cebo. La verdad, siendo realista soy de los que
prefieren sacar un solo siluro a lance, antes que cinco pescando
a cebo, no hay color en cuanto a espectacularidad, dificultad y
pelea. Pero si me hicieran esa misma pregunta (¿qué es más
efectivo, pescar a cebo o hacerlo a lance?) de aquí a un mes, la
respuesta estaría muy clara, sin duda alguna lance, pero ahora
en este mes todavía son pocos los “bigotes” que se aventuran y
salen de su ubicación invernal y la mayoría de ellos aún
permanecen encauzados y muy profundos. No cabe duda de que una
suculenta carpa kilera moviéndose con dificultades en una zona
profunda y pegada al fondo, o incluso un “cebadero” alejado de
la orilla en una zona profunda a base de los tan de moda
pellets, nos van a proporcionar más picadas que si pescamos al
lanzado. La razón es lógica y clara, pescando así podemos
colocar el cebo donde se encuentran la mayoría de siluros. Por
el contrario si pescamos al lance sólo podremos acceder a
aquellos que ya se han activado y han salido de su ubicación
invernal. Es más fructífero buscar siluros activos, que están a
lo que están..., que buscar siluros inactivos en zonas
profundas. Pero no es menos cierto que pescando al lanzado en
zonas concretas, este mes puede depararnos una muy grata
sorpresa en forma de muchos kilos de pez. |