|
 |
Muy popular
y practicada en otros países europeos, es en España una técnica
bastante poco habitual y desconocida, pero no por ello menos
eficaz. Esta técnica es sumamente deportiva, mostrándose muy
efectiva con toda clase de depredadores, pero sin duda para el
lucio y la lucioperca, correctamente manejada por unas manos
expertas, podríamos afirmar que es simplemente “letal”.
Básicamente consiste en imprimir vida a un pez muerto – o un pez
de vinilo- insertado en una montura especial y, mediante golpes
de caña y muñeca, hacer parecer que se trata de un pez en
dificultades, que nada irregularmente, teniendo en cuenta que en
el caso de que pesquemos con un pez muerto no se cuenta con la
ventaja que da un vinilo o un pez artificial que ya de por sí
tienen movimiento propio con tan sólo recoger el carrete. Aquí
es el pescador el que debe manejar el pez, sólo de él depende
que éste se mueva correctamente y sea capaz de desencadenar el
ataque del depredador.
EL EQUIPO A
EMPLEAR
A todos
nos gusta pescar con el mejor material posible, aunque hay que
reconocer que para algunas modalidades de pesca más estáticas la
calidad del material no es lo más importante. Pero esta técnica
requiere un gran tacto y sensibilidad, por esta razón el
material para practicarla es muy específico y relativamente
caro, aquí la calidad de los materiales es primordial y no
debemos escatimar en gastos.
LA MONTURA,
EL “ALMA” DE LA TÉCNICA
El
principio de la montura es de lo más simple: consiste en unos
centímetros de cuerda de piano o alambre acerado en forma de
“V”, en el que uno de los extremos de ese alambre irá doblado
hacia arriba a modo de “muerte”, y en el otro “un ojo” al que
engancharemos una grapa inglesa, que es donde a su vez irá
pinzado el plomo. De esta grapa a su vez saldrá un palmo de
alambre de hilo de cobre flexible, con el fin de asegurar el pez
a la montura. Estas monturas es posible fabricárselas uno mismo
en casa con un poco de maña y el material adecuado. Sólo
necesitaremos cuerda de piano, unas grapas inglesas, tijeras,
alicates de punta redonda, alicates de corte, plomos de
distintos gramajes y formas, varios metros de hilo de cobre de
teléfono, varios triples de distintos tamaños y un rollo de bajo
acerado anudable en el caso de que las monturas vayan destinadas
al lucio, o trenzado del 0,18-0,20 en el caso de la lucioperca.
La
animación de la montura ha de hacerse con la caña, a base de
golpes de muñeca, con el fin de darle mayor realismo. |