|
El Siluro es el pez más grande que
habita en Europa, los más grandes especímenes pueden superar los
2,5m, siendo en España, concretamente en algunos tramos del
Ebro, muy frecuentes los siluros por encima de los 2 metros.
Su cuerpo alargado es fácilmente
reconocible, diferenciándose claramente del pez gato que en
España, es el único que puede llevar a confusión.
Aunque entre ambas especies, existen abundantes y claras
diferencias, familia, terminación de la aleta caudal, anal,
etc..la más evidente que no admite lugar a dudas, es que
mientras el pez gato, posee cuatro pares de barbillones, el
Siluro no posee más que tres.
La aleta anal, en el Siluro llega hasta la misma cola,
empalmando con la caudal, la dorsal resulta insignificante y
diminuta comparada con el tamaño del pez y las pectorales tienen
un radio duro en forma de sierra.
Los ojos son diminutos si los comparamos con el resto del
cuerpo, basta esto para deducir que la vista no es su mejor
aliada a la hora de cazar.
La piel del Siluro es dura y desprovista de escamas, está
cubierta por una resbaladiza y mucosa capa de “baba” que sirve
de protección, sus potentísimas mandíbulas están provistas de
minúsculos y abundantes dientecillos, que actúan como si fuese
una lija.
Su coloración varía notablemente, de un lugar a otro, de una
zona a otra, se podía decir que no hay dos siluros iguales, los
hay con un tono grisáceo que se va aclarando conforme va
acercándose al vientre, con ese mismo tono y salpicado de
manchas del mismo color incluso en el vientre, con un tono mucho
más claro, casi amarillento, con un tono más bien verdoso,
siendo en el Ebro, ejemplares totalmente amarillos (albinos) o
amarillos con manchas negras (mandarines).
|
|
Con ausencia de
luminosidad, el
Siluro se desenvuelve a la perfección gracias a sus
potentísimos órganos sensoriales.
Los tres pares de barbillones con los que cuenta, la línea
lateral y su excelente oído actúan como un auténtico radar en el
agua, que percibe el más mínimo movimiento y ondulación. |